jueves, 15 de noviembre de 2018     Síganos en:      

Costa Digital

Las psicofonías de Villarejo / Tomás Hernández

06 de noviembre del 2018

Imprimir Noticia | Hay 2 comentarios a esta noticia

<p>Las psicofonías de Villarejo / Tomás Hernández</p>


    Del ex-comisario Villarejo no se sabe con certeza si es un portafolios ambulante y una gorra con gafas que se aparece en la puerta de los juzgados o una voz del más allá. Los archivos sonoros del ex-policia muestran sobre todo la zafiedad moral del recopilador Villarejo. Un amigo. Sin escrúpulos, eso sí, pero un colega, con el lenguaje del colegueo que  le gusta usar a él, íntimo y cercano. Deleznable lo que dice y cómo lo dice.

    Villarejo, desde la cárcel, apuntó el primer cañonazo de sus archivos contra la corona del rey emérito; el “affaire” Corina. Dio en hueso. Ahora apunta más bajo: una ministra, una importante dirigente de un partido, pero diga lo que diga y escuchemos lo que escuchemos en esas grabaciones, su origen, el comisario infame, las devalúa y las desprestigia.

    A voz del más allá suenan también las declaraciones del inefable Sánchez Dragó a propósito de Carmen Alborch, recientemente fallecida. Se podrían decir muchísimas cosas de ella, la recuerdo  en el “Tatuaje” de Valencia riendo a carcajadas o en las terrazas de los bares altos de Altea, en el  pueblo antiguo, con Vicente Zaragozí y otros amigos. Fue la primera mujer decana en la Facultad de Derecho, y luego dirigió y engrandeció el IVAM y fue ministra de Cultura como todo el mundo sabe. Con todo eso, lo único que se le ocurre decir al inefable Dragó es que Alborch había publicado un libro de cierto éxito escrito por un “negro”; para ser más exacto y más infame Dragó da el nombre del posible “negro”. Otro colega el Dragó, el muerto siempre en entierro ajeno y el bautizando en el bautismo.

    Otro sicofante, acusador mal intencionado, lo encuentro, no recuerdo su nombre ni importa, en un titular de la  noticia sobre el Premio Nacional de Narrativa a la novelista Almudena Grandes. Dice el susodicho sicofante que se nota quién está en el poder porque Almudena Grandes ha vuelto a ganar premios. La novela premiada es “Los pacientes del doctor García”, una historia rica en voces narrativas, exuberante en personajes, poliédrica en la trama y un relato absorbente. Extensa, pero que no deseas que acabe. Seguro que el deslenguado sicofante no la ha leído. Debería.

Tomás Hernández