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Una apacible mañana del invierno / Tomás Hernández

29 de diciembre del 2018

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Una apacible mañana del invierno / Tomás Hernández<br />

Cioran, el escritor rumano, no era un pensador muy optimista. Sólo hay que mirar algunos de sus títulos: “En las cimas de la desesperación”, “Del inconveniente de haber nacido”, “Breviario de podredumbre” o “Desgarradura”. Quizá por eso, en cierta ocasión, se definió como “un amante del mal tiempo”. Sin llegar a tanto, me gustan estas mañanas de invierno, grises y pacíficas y esta luz sobre el mar. Así había comenzado el día de los Santos Inocentes.

    Pero la primera noticia de la mañana es la sentencia del Tribunal de Cuentas contra algunos responsables del anterior Ayuntamiento de Madrid. Lo sentencia a una multa por el fraude en la venta de pisos de propiedad pública a unos fondos buitre. Todos oímos y vimos las protestas contra el escándalo en aquellos días. Ahora, aunque un poco tarde, tenemos la sentencia por las irregularidades del fraude: “sin tasación fiable, sin publicidad, con información privilegiada y obviando el interés público”. O sea, “un chanchulleo” entre colegas. En algún periódico se publicó que el hijo de la alcaldesa, Ana Botella, andaba de por medio, pero yo no lo sé. Lo que sí sabemos todos es el desgarro social de esos fondos: los desahuciados. Poco consuelo es para las familias arrojadas de sus casas, de su barrio, de su entorno, de sus amigos, de sus costumbres, de su vida.

    Si el desahucio deja una rabia amarga, las afirmaciones del vicepresidente de VOX inquietan. Dice que su propuesta de reforma de la ley sobre Violencia de género es para proteger a los cuarenta o cincuenta hombres asesinados por sus mujeres y de las que la prensa no informa. La periodista que le ha hecho la pregunta, suelta una carcajada de estupor con las manos sobre la boca y dice: “¡Eso es falso!” En efecto, eso es una patraña cuya intención no es proteger a los hombres, sino atemorizar a las mujeres. Esta es su malignidad, el huevo de la serpiente, el miedo.

    Y, cómo no, oímos y leemos, otro día más, el discurso aburrido sobre la patria y sus peligros. Busco, por curiosidad, las referencias a la palabra patria en un “Diccionario de citas”. Además de su número de entradas, abundante, llama la atención la disparidad de opiniones sobre la idea de patria, desde la de Séneca, “mi patria es el mundo”, que suena tan moderna, hasta el menosprecio del doctor Johnson.

    Un concepto tan movedizo como el de patria no debe reducirse a los chantajes  independentistas del honorable Torra, que tanto bien están haciendo a VOX y a su exaltado ondear de banderas como rezo patriótico. La realidad es más compleja. La patria, además de un lugar, es la simbolización de un vínculo, un sentido de pertenencia, es mucho más que una idea, es un sentimiento poderoso y aglutinador y los sentimientos “son una forma de sentir, no de pensar, que te hace peinarte del revés”, como dijo Somerset Maugham, según el “Diccionario de citas”.

Tomás Hernández