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Calles estrechas en Almuñécar / Elena Navas

08 de julio del 2019

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Calles estrechas en Almuñécar / Elena Navas

Las múltiples culturas que se han asentado en Almuñécar desde la prehistoria, han ido dejando su huella material en la ciudad, acumulando capa tras capa de tierra como si de una tarta se tratase, incluyendo materiales de construcción; los restos de los objetos utilizados por las personas que vivieron en ella; los restos de sus casas y también de sus calles.

En el cerro de San Miguel se encuentra el origen de esta ciudad, que con la llegada de nuevas culturas iba creciendo en extensión y en Altura, porque las casas nuevas se construyen sobre los restos de las casas viejas. Pero, en Almuñécar no hay que hacer una excavación arqueológica para ver esto, podemos observar que muchas casas montan directamente sobre restos arqueológicos de época romana o medieval. Unos restos sobre otros restos más antiguos y así sucesivamente, en el transcurrir de cinco importantes culturas, la Argárica, Fenicia, Romana, Musulmana y Cristiana.

Con las calles ocurre igual, porque en Almuñécar también los viales públicos pueden montar sobre construcciones antiguas. Es lo que ocurre en el entorno de la Cueva de Siete Palacios, que pisamos muros romanos, en los que se han abierto huecos para acceder a viviendas que también se adosan y montan sobre muros romanos.

Además de todos los elementos emergentes, también está el trazado de las calles del barrio del Castillo de Almuñécar. Herencia de la cultura musulmana, que constituyen un entramado urbanístico en ladera, de calles empinadas, sinuosas y estrechas, para que la ciudad se autodefienda con un sistema a modo de laberinto, con calles sin salida, que conforman una auténtica ratonera para el enemigo en momentos de asedio y constituía una ventaja enorme para los habitantes nazaríes de la medina.

En la actualidad estas calles le dan un encanto especial a Almuñécar, porque las hace peatonales, son tan estrechas que no caben vehículos convencionales. También las hace frescas, por la sombra que proyectan las casas tan cercanas, y además protege de los vientos fuertes provenientes del mar. Las mujeres del barrio del Castillo llenan de macetas las calles, generando un ambiente fresco, colorido y perfumado, generando un microclima muy especial.
La particularidad de estas calles ha generado un gran interés en la población, empeñada en descubrir la calle más estrecha de Europa, que quizá se encuentre en Almuñécar, en ese entramado laberíntico heredado de la antigua medina musulmana.

Lo más sorprendente de todo es que Almuñécar conserva más de una calle con estas características, al menos se han documentado cuatro calles “muy estrechas”, repartidas por el barrio del Castillo y el de San Sebastián.
La más estrecha de todas, es una calle sin salida, que está situada en la calle de San Miguel Alto. Casi imposible acceder por ella debido a lo ceñido del espacio para el paso.

Otra de las calles angostas se localiza en uno de los ramales de la calle San Joaquín, esta si tiene salida, aunque aún entorpece el paso los restos de una casa, ya derruida, pero que muestra como se prolongaba aún más, hasta el gran desnivel producido por uno de los muros romanos adosados al contorno de la cumbre del Cerro de San Miguel.

Hay una ubicada en el Barrio de San Sebastian, y además junto a los restos de un muro que se conserva de un antiguo trapiche, o molino para extraer el jugo a la caña de azúcar. El primer ingenio de Almuñécar, donde las ruedas del molino se mueven por la fuerza del agua y no por tracción animal (molino de sangre). A esta calle, sin salida, le acompaña una esquina achaflanada, para no dañar el ángulo de la casa con el paso.

Otra de estas calles está situada muy cerca de la calle Nueva, en uno de los rincones más bonitos y mejor cuidados por su vecindario. Esta calle estrecha comunica con la calle Clavelicos Baja y tiene la particularidad de que en ella desemboca una canalización de desagüe, que sirvió de alcantarilla de pluviales. Esta es la razón de ser de estas callejuelas, el paso del agua de lluvia, para evitar encharcamientos y reconducirlas en calles con mucha pendiente, además de ser lugar de paso de las antiguas cloacas. Estas callejas son muy antiguas y se han mantenido a lo largo del tiempo porque su funcionalidad pública era muy importante para la comunidad, de manera que han continuado en uso y se han respetado a lo largo del tiempo, sin que hayan sido objeto de apropiación por parte de las viviendas colindantes.

En el Conjunto Histórico de Almuñécar hay otras calles peculiares, que resultan muy curiosas porque sólo conducen a una vivienda, cuya puerta está situada en alto, a un nivel superior.