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Las esquinas romas de Almuñécar / Elena Navas

13 de julio del 2019

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Las esquinas romas de Almuñécar / Elena Navas

Un elemento muy particular de la calles de Almuñécar son las esquinas achaflanadas, elementos arquitectónicos propios de las calles estrechas que debían permitir el paso de carros y de animales de carga sin que deteriorasen las paredes con el roce continuado a lo largo del tiempo. Además de ser una solución bastante eficaz, resulta tener un componente estético añadido para edificios y calles, que acaba siendo un sello de identidad del Conjunto Histórico de Almuñécar.

Algunas de estas calles, además, tienen adosados elementos de piedra que evitan los golpes, roces y desconchones con la estructura de las casas. Un ejemplo maravilloso es el de la Puerta de Vélez, que no se llama así por casualidad, sino porque en realidad era una de las puertas de la medina nazarí de al-Munakkar, una entrada en recodo, que aún hoy se mantiene.

La delineación de las murallas de la antigua medina de época nazarí, tendrían en los edificios actuales del inicio de la Calle Santa Isabel, los laterales de la puerta oeste de “al-Munakkab”, la conocida como Puerta de Vélez. Se puede percibir la distribución en forma de “L” de la puerta, para traspasar la muralla con un paso en recodo.
La toponimia de algunas de estas calles nos ofrece información sobre la distribución espacial de la ciudad, así como la función concreta que tendría este espacio, pues existe una placa con el nombre de calle Puerta de Vélez; calle Camino de Vélez y calle Vélez. La calle Vélez es una de las arterias principales de la ciudad antigua, comunica la puerta de Granada y la calle Real con la Puerta de Vélez.

La Puerta de Vélez era la puerta de la medina que estaba orientada al oeste, en dirección hacia Vélez Málaga, la población más importante cercana a Almuñécar por el oeste, siguiendo el camino de la costa. Extramuros de esta puerta se situaría una de las “maqbara” o cementerio musulmán de época medieval, siguiendo el Camino de Vélez. Además, según las fuentes escritas (libro de hábices de Almuñécar estudiado por Dª Carmen Calero), en este lugar, extramuros de la Puerta de Vélez, se localizaba el cementerio judío de época medieval.

Por otra parte, en las inmediaciones de la Puerta de Vélez se encuentran diferentes elementos arqueológicos sin identificar, pero que aparecieron durante la realización de obras en solares particulares, que están paralizadas desde hace décadas por no contar con la licencia urbanística correspondiente. Los restos consisten en muros de piedras de gran tamaño, posiblemente de época romana, que muy probablemente tengan que ver con los muros de contención del río, o incluso relacionados con el puerto situado en la ensenada natural que conformaba el río Seco en su desembocadura al mar.

La ciudad medieval nazarí tenía tres puertas: La Puerta del Mar, situada al este y que comunicaba la ciudad con el puerto de levante. Esta puerta no tendría “maqbara” asociada; La Puerta de Granada, situada al norte y que comunicaba con el Camino a Granada, uno de las principales vías de paso hacia el interior. Según excavaciones arqueológicas realizadas en la década de los 80 y 90 del s.XX, aparecieron sepulturas de época medieval musulmana, relacionadas con la “maqbara” asociada a la puerta de la medina de época nazarí; y La Puerta de Vélez, situada al oeste y que comunicaba con la provincia de Málaga por la costa. Probablemente también tuviese asociada una “maqbara”.

El Camino de Vélez cruza el río Seco por una zona de vado natural. Aquí cabe preguntarse si pudo existir un puente que aprovechase las circunstancias naturales del río para cruzarlo. De hecho, el cruce actual del río se produce a muy poca distancia hacia el norte de este Camino de Vélez. Este Camino de Vélez, tras cruzar el río Seco, transcurre por la finca conocida como “La Cerca”, muy próximo a la necrópolis de Puente de Noy, bordeando la colina por la zona más baja.

En la calle Santa Isabel nº2, formando parte del Conjunto Histórico de Almuñécar, se encuentran dos inmuebles enfrentados, ocupando cada uno una esquina de una estrecha calle en recodo llamada Puerta de Vélez. En su fachada conserva una columna protegiendo la esquina. Desde muy antiguo se reutilizan elementos constructivos de edificios antiguos, ya derruidos o en estado de ruina, que se integran en construcciones más nuevas. Era muy frecuente utilizar restos de columnas que se empleaban para proteger las esquinas de los golpes y roces que podían recibir con el paso de los carros por calles tan estrechas y en pasos complicados en recodo.

En estas casas se utiliza un fuste de columna encajada en la esquinas de las ambas fachadas. Estos elementos arquitectónicos cumplían una función concreta, que en la actualidad explican y dan carácter a determinados espacios históricos, de ahí la importancia de su conservación y su exposición a la vista. También están ambas esquinas rebajadas, eliminando las aristas para ampliar la calle hasta la altura necesaria. Estos son elementos del Conjunto Histórico con valor arquitectónico que dan peso histórico y definen el casco antiguo con su trama viaria de líneas irregulares y continuos quiebros. La suma de todas sus singularidades topográficas, urbanísticas, construcciones tradicionales que han ido sumándose a lo largo de los siglos, justifican que el Conjunto Histórico de Almuñécar haya sido declarado BIC, Bien de Interés Cultural, la distinción máxima que se le otorga a un bien debido a su importancia cultural y social.