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LaColumnaDelLunes / TodoSeDesvanece

09 de septiembre del 2019

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LaColumnaDelLunes / TodoSeDesvanece


Semana plomiza  con cielo denso en nubes que no se desploman en lluvia, pero de las que emana una gasa  de humedad que traspasa la ropa hasta llegar a la carne, sudando ésta como suda el aire y que cansa el cuerpo. Se extenúa el verano en estos días con color viejo y polvoriento de maquillaje que avaricia juventud y cuyo exceso logra el efecto contrario agudizando la vejez del rostro que es mapa de abruptas cordilleras.  La entropía que nos contiene.

Son días de rastrojos de cuanto fue otrora lozanía y esplendor en la hierba; estamos en el deceso de aquellas ninfas y faunos alegres de las noches de verano y que por  el siete de septiembre cauterizan mediante hogueras la melancolía de aquellas holganza y felicidad. Por esto, o al menos lo quiero pensar, La esfera de los Libros, ha publicado en este inicio de septiembre las memorias del más pequeño de los Alba o de un pobre niño rico cuyas carencias y excesos purga sus pecados de aquellos llamados "cielos" (zona vIp) de las discotecas doradas de la época. Obvio, que ni se le acerca a aquella Zona Sagrada de Carlos Fuentes en la que el escritor novelaba, dicen, la vida del único hijo de María Félix, que eso sí que era catarsis. Lo del "nosotros los Alba" da para culebrón a "Los ricos también lloran". Incluso, la vida del recién fallecido Camilo Sexto, que se quedó algo colgado de la Cruz del Jesucristo Superstar, molaría supermazo en dramatismos varios varietés.

Pero la semana me ha dado para ver capítulos de la serie Gomorra, basada en la novela homónima de Saviano sobre la Camorra napolitana, y que pone en evidencia más que los crímenes y extorsiones de la mafia el perenne infierno vital de los capos y sus soldados. La cultura de la Camorra, leo en algún sitio, viene de unos clanes ya existentes en tiempo de los Borbones, cuando ostentaban el Reino de Nápoles, donde existía la alta y baja Camorra, la aristocrática y la popular, con la misma mentalidad aunque con intereses distintos.

Y para casquería fina pongamos el punto final con el Tito Andrónico de Shakespeare que, interpretado por Teatro del Noctámbulo en el Festival de Teatro Grecolatino de Almuñécar, muestra que en todo tiempo y lugar el poder y sus oros están forjados de la misma mierda.  Por cierto, que poco político local veo  en estas representaciones; será que como dice Alaska no quiere más dramas en su vida sólo comedias entretenidas. Y eso que hay comedias como  maldito pimiento de padrón cuyo picor sofoca.

Al menos, comprendamos que "todo lo que ha sido en este mundo, todo lo que es o será en él, se desvanecerá y debemos darle nuestro dolorido adiós", decía Thomas Carlyle; el escocés se refería a los héroes del pasado con sus realidades convertidas en leyenda. Y convengamos que éstas últimas, siempre son espejos deformantes que construyen o destruyen reputaciones según quienes les sucedieron y convirtieron en palimpsestos su memoria. De ahí, linaje destruido  o construido.

Por tanto, quememos los rastrojos que ya vendrán otros.

Javier Celorrio