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El antiguo Hospital de San Sebastián de Almuñécar / José Ángel Ruiz Morales

20 de diciembre del 2019

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El antiguo Hospital de San Sebastián de Almuñécar / José Ángel Ruiz Morales

Almuñécar, una ciudad con más de 2000 años de historia, conserva en su memoria una serie de edificios emblemáticos, hoy desaparecidos, que a lo largo de varios siglos caracterizaron su entramado urbano. Uno de estos edificios fue el Hospital mandado fundar por los Reyes Católicos, tras la entrega de la ciudad nazarí, con advocación a San Sebastián. Hasta ahora el hospital se había estado localizando en torno a la plaza del ayuntamiento, cuando no en las propias casas consistoriales, en base a interpretaciones sobre algunas informaciones generales.

    En el libro de repartimiento, transcrito por la profesora María del Carmen Calero, se advierte la existencia de dos hospitales: un maristán musulmán ya obsoleto y un hospital cristiano. El maristán fue repartido como dos casas, una entregada a Hernando de Coynbra en el año 1494 y la otra dos años después a Jorge Carvajal. Este maristán estaba situado en la colación de Santiago lindando con una calle que iba hacia la aduana de la ciudad y tenía un patio con un naranjo y dos plantas edificadas. El hospital cristiano fue erigido en la otra colación en que fue dividida la ciudad. Así el 23 de enero de 1493 se dan al Maestre Gomar unas casas en la colación de Santa María que lindaban con el hospital. Al año siguiente, Alonso Cabezón y su mujer, María de San Pedro, reciben unas casas en la colación de Santa María con un corral que lindaba con el hospital.

    En este repartimiento también se menciona el lote que recibe el “ospitalero ques o fuere”, en la vega de río Verde. Asimismo entre los repoblados se encuentran un boticario, un cirujano y un fisio, todos ellos necesarios para el funcionamiento de la institución.
 
    Con posterioridad, en el año 1658, el licenciado Juan Herrero de Almansa autor del manuscrito “Almuñécar ilustrada y su antigüedad defendida”, como ha demostrado recientemente Almudena Rubio Alameda, fue quien nos informó, entre otras cosas, de que fueron los Reyes Católicos los que fundaron un hospital para que se recogiesen los pobres y curasen los enfermos tanto naturales como forasteros. La financiación se realizó con cargo a las rentas decimales que percibía la contaduría eclesiástica de Granada. Posteriormente se incrementó notablemente su financiación con la herencia dejada por Pedro de Madrid y su mujer María de Laredo.

    Ya en el siglo XVIII, gracias a la valiosa labor documental realizada por Nicolás Fernández Fernández en su libro “Almuñécar ilustrada”, sabemos que, a mediados del siglo XVIII, el hospital de San Sebastián contaba con una sala principal que era enfermería provista de un altar, una sala de hombres con dos camas y otra de mujeres con tres camas, todas ellas en pésimo estado. Había una sala ocupada por el beneficiario parroquial, otra por los vinos de un mercader local y un cuarto destinado a la asistencia de los pobres en tránsito. Finalmente existía otro cuarto reservado para hospedar a algún eclesiástico que lo necesitase. En el año 1767 seguía existiendo una única sala de enfermería, en la planta alta, y seis camas con una ligera separación por sexos, dos para mujeres y cuatro para hombres, mientras el resto de los cuartos aparecía ocupado por pertrechos y frutos del campo del propio rector, mientras el cuarto de enfermos amenazaba ruina. Al año siguiente se inician las obras de reforma del Hospital con dos plantas, y una especie de torre azotea. En la planta alta había un largo pasillo que daba a las salas. A la izquierda del pasillo, la enfermería de mujeres que sería convertida en cocina, a continuación la enfermería de los hombres que sería para las mujeres y un cuarto para la enfermera, y al fondo la nueva enfermería para los hombres. Separando las dos enfermerías un oratorio con altar. Por la parte derecha de pasillo se localizaba la cocina que sería transformada en el nuevo depósito de cadáveres y al fondo el cuarto para la ropa. En la planta baja siguiendo la misma distribución se localizarían las enfermerías de verano, las oficinas y un cuarto para albergue de peregrinos y pasajeros pobres, pero a pesar de las obras las camas para enfermos seguirían siendo las mismas, tres para hombres y dos para mujeres.

    Finalmente, el hospital de San Sebastián aparece en ruinas a comienzos del año 1885, con toda seguridad como consecuencia de los efectos catastróficos que produjo el terremoto del 25 de diciembre de 1884, resintiéndose también las casas consistoriales que quedaron muy perjudicadas.

    Con el hospital en ruinas, dos años después, según la noticia recogida en “El Defensor de Granada” con fecha de 22 de noviembre de 1887, por iniciativa de la Excma. Sra. Doña Emilia Márquez de Valverde y con el apoyo del diputado motrileño D. Luis Diaz Moreu intentan construir un nuevo hospital, con planos del arquitecto modernista D. José Grases y Riera, en terrenos cedidos por la propia benefactora con un coste de 16.300 pesetas. La obra sería de ladrillo y madera y la fachada de estilo árabe puro.

    No sabemos por qué no se llevó a término este proyecto, seguramente no se consiguieron los fondos necesarios, pero definitivamente el 28 de febrero de 1894 el mismo periódico recogía la siguiente noticia:
    “ El Hospital de San Sebastián existente en Almuñécar, que se hallaba derruido desde el año 1885, ha sido reedificado por acuerdo del Ayuntamiento de 23 de Octubre de 1893 con el producto de los intereses de láminas de Beneficencia pertenecientes al mismo y con un donativo hecho por el Excmo. Sr. D. José Martínez de Roda, a quien acudió el Alcalde Don José Romera confiando en sus caritativos sentimientos”.

    Fue por tanto el que sería marqués de Vistabella, José Martínez de Roda, y no Martínez Rodas, como aparece erróneamente en la placa de la calle que lleva su nombre en Almuñécar, quien costeó la construcción del nuevo hospital de San Sebastián en el mismo lugar que había ocupado hasta entonces y por el que fue nombrado hijo adoptivo de la ciudad. Tenía el edificio dos fachadas que daban a las calles Morería Baja y Morería Alta, en lo que hoy es el parque Martín Recuerda, y se llegaba a él por una cuesta que por entonces tenía 28 metros de largo que se llamaba del Hospital y que fue rebautizada como de Martínez de Roda.
 
    La obra consistió en un edificio de dos pisos y planta baja, con un portal espacioso con un torno donde se podían dejar niños expósitos, con un patio cuadrado de 30 metros de lado y sustentado con 4 columnas de hierro, una habitación para enfermos mentales y portería. Una enfermería para hombres de 12 metros de longitud, ventanas de antepecho a la inglesa y vistas al campo. Una enfermería para mujeres de las mismas dimensiones y un salón independiente para los heridos. Por su parte, las habitaciones para las cinco Hermanas de la Caridad que debían ocuparse de los enfermos constaba de sala, oratorio, comedor , tres alcobas grandes con vistas la mar, cocina, despensa, carbonera y alhacena. Tenía patio interior con un lavadero de piedra y grifo de agua corriente, los tendederos sobre la azotea y “contiguas hay grandes galerías cubiertas”. El edificio ocupaba un total de 817 metros cuadrados.

    En conmemoración de la obra, se colocó una placa, hoy desaparecida, en la que podía leerse:
    “ Hospital de San Sebastián: El ilustre Ayuntamiento de esta M.N. y L. ciudad, acordó la reconstrucción de esta benéfica casa en 23 de octubre de 1893, y la terminó el año 1894, siendo Alcalde presidente don José Romera del Castillo.

    Contrubuyó a estas obras el excelentísimo señor don José Martinez de Roda, hijo adoptivo de esta población.”

    Este Hospital de San Sebastián estuvo vigente hasta finales de los años 40 del pasado siglo, cuando se construyó el consultorio médico de la Puerta de Granada, donde hoy día se encuentra la casa de la Cultura.

    Con la localización del Hospital de San Sebastián se abre un amplio abanico de posibilidades para ir localizando otros edificios emblemáticos de Almuñécar y así ir reconstruyendo el complicado entramado urbano de esta milenaria ciudad.

José Angel Ruiz Morales