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De……A……. / Olga Ruano

11 de abril del 2020

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De……A……. / Olga Ruano


Desde que tengo uso de razón, ha llovido mucho desde entonces, siempre he oído de manera martilleante, como la caída del agua de un grifo que no fuimos capaces de arreglar o que tan sólo su sonido lo hicimos nuestro, la misma y machacona frase: “No son buenos tiempos para la lírica” y aquí viene la pregunta: “¿Cuándo fueron buenos para ella en este país?”

Siendo el tercer país del mundo con más lugares declarados Patrimonios de la Humanidad y añadiendo una creciente lista de Patrimonios Inmateriales de la Humanidad y sumando a ambas su gran diversidad, alguien puede explicar ¿qué es lo que hicimos tan mal?

Hemos pasado de “la cultura se pasea” (tuvo su momento y su lugar) a “la cultura está de paso”. Quizás sea inherente al ser humano despreciar e ignorar todo aquello con lo que cuenta en abundancia. Esa es nuestra penitencia, tenemos tanto que de manera inconsciente lo dejamos a un lado, lo abandonamos, no cuenta ni forma parte de nuestro día a día.

Si hace tiempo se hubiese trazado un plan concienzudo de entretejer todo el patrimonio en su excelencia de diversidad, hoy podríamos contar con cantidad de pueblos recuperados de la España vaciada que cumplirían una labor excepcional en el apoyo de la cultura tanto la arquitectónica o monumental cómo la efímera o artística propiamente dicha.

Siempre hay excusas para dejar a un lado el sostenimiento y el apoyo a la industria cultural. Porque permanentemente, así se inculcó en nuestra sociedad, el arte, en cualquiera de sus manifestaciones, es un bien superficial y no un pilar fundamental de un país con ciudadanos que exigen conocimiento para ser libres. Se habla de reivindicaciones económicas, pero no nos interesa incluir los derechos de una ciudadanía que pide de manera clamorosa que se atienda de forma singular y específica su cultura. Ante cualquier adversidad el primer sector que se elimina sin pudor es el sector cultural.

No se nos puede privar del supremo bien de la belleza, no se nos puede privar del sentimiento, no se nos puede privar de la ilusión y la pasión; en definitiva, no se nos puede quitar la vida. Porque de qué sirve ésta sin las bondades que nos ofrece la cultura.

Ya que tanto se tira de García Lorca para inauguraciones, marcas, discursos y acciones, muchas sin sentido, no estaría de más hacer nuestra su certera frase en los tiempos que atravesamos: “Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría pan; sino que pediría medio pan y un libro.”

La palabra libro es extensible a música, danza, cine, teatro, oratoria, pintura, escultura, artesanía y así hasta tocar todas y cada una de las disciplinas artísticas que completan un puzle llamado: CULTURA.

Un ministerio como el de cultura no puede escudarse para no hacer nada en los problemas sanitarios, en los económicos, en los comerciales, sociales y laborales. Tiene y debe tener un plan para ser sostén y esperanza de todos los demás colectivos. La cultura como fuerza sanadora y motor imprescindible debe estar presente en todos y cada uno de los segmentos de la sociedad.

Diseñar un plan estratégico para que el sector que  lidera el ministro de Cultura con su equipo de asesoramiento  es de vital importancia tanto en los momentos de reclusión como cuando estos pasen; amén de las ideas ya presentadas, puede ir trazando un sistema cíclico de actuaciones por centros sanitarios, penitenciarios, residencias….Un ejemplo a  tomar como referencia es la labor del que fuera director de La Scala de Milán y la Filarmónica de Berlín: el maestro Claudio Abbado, llevando la música a quienes más la necesitaban.

Para terminar, podemos traer las palabras de Ricardo Mutti ante los recortes presupuestarios del gobierno de Silvio Berlusconi que afectarían especialmente, como no, a los fondos destinados a las artes. “Matar la cultura es un crimen contra la sociedad.”

Olga Ruano