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Mañana la Libertad / Los dardos paquitinos

24 de junio del 2020

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Mañana la Libertad / Los dardos paquitinos




¡¡Ya ha llegado la libertad!! Grita mi vecina al filo de la madrugada mientras veo Lo que el viento se llevó, por el morbo que da ver lo que puede estar prohibido a la vuelta de la esquina. Tanto grita la vecina que mi mujer me dice que ponga más baja la tv creyendo que viene de la banda sonora de la película y concretamente de la plantación de señorita Escarlata. Pero no, es la vecinita del adosado celebrando que hemos entrado en la "nueva normalidad".

  El tema es que ella lo del confinamiento lo ha llevado mal mentalmente o políticamente o viceversa que uno ha podido ser la causa y el otro el efecto o todo a la vez según el pandemonium que vivimos y el misticismo sanchista que le provoca nuestro presidente. Mi vecina es del tipo de Jorge Javier Vázquez, pero sin dinero y sin programa... A ver si me entienden... como si dijéramos que ella siempre pontifica y tiene razón y si se le contradice o cada quisque dice lo que piensa te tacha de ya sabemos qué, aparte llamarte idiota y otros convencionalismos, pero todo ello en muy alterada y como poseída por el espíritu Fidel Castro con sus soflamas infumables de horas. También todo hay que decirlo, en el desgarre de sus proclamas se asemeja en los movimientos a la interpretación de una copla vía Juana Reina o Marife de Triana que, según dicen las malas lenguas, esta última se ponía VicK VapoRub  en las uñas que se acercaba a los ojos cuando la pena era derroche de sentimientos... ¿Lloraba? el Guadalquivir entero, a efectos del mejunje, por un poner y quitar la hierba del camino entre las cinco farolas.  Qué ya son ganas de montar ese pollo dramático por unos poliamores del partenaire que como dice mi vecina es el estado perfecto de cualquier pareja. Y es que, según siempre la unilateralidad en opiniones de ella, el cancionero español de la copla tiene que ser prohibido y destruido porque sólo cantan a la mujer alienada dependiente de un macho alfa.
 
Así, el sábado ni mi mujer ni yo dijimos nada, no fuera ser que se nos colara en la casa para hacer comunión de su alegría y la futil propuesta de una marcha por la urbanización, a tan alta hora de la madrugada con bandera tricolor y de paso hacerle escracher a otra señora residente, y calificada de meapilas por mi vecina, que salía a aplaudir a los sanitarios a las 8 de la tarde con bata estampada con la bandera de España, que también son ganas de llamar la atención haciendo uso de la enseña nacional. Eso sí, bajamos al mínimo el volumen de la televisión, pues era el momento del parto de Melania... y la verdad es que Escarlata se pone un pelo histérica con la chiquita negra, perdón de color, que no sabe hacer la o con un canuto en cuestión de partos y que interpreta a la sirvienta de la pazguata, aquí no pongo perdón porque siempre la he encontrado muy mojigata y derechona a la Havilland...

También nuestro silencio era miedo, pues que hubiese faltado... qué la adosada sepa que tenemos una copia de material sensiblemente contrarevolucionario, como puede serlo ahora la película, y nos ponga en la lista negra que dice tener ella.  Aunque es muy cierto que la actriz negra Hattie McDaniel, que ganó un Oscar por su papel de Mammy, fue asquerosamente tratada por el racismo de Hollywood en la época.

La madrugada quedó en que mi mujer y yo nos dormimos en el sofá tras aquello del A Dios pongo por testigo... y suponemos que la vecina haría lo mismo pero viendo el nuevo Sálvame de la política y los dimes y diretes de Jorge y Belén, a la que por cierto el primero le ha quitado el título de Princesa del Pueblo, con dos ... Qué lio, no se sabe dónde hay república y monarquía.

Lo cierto es que la gente ha vuelto, pero a esto que no se sabe qué es, a la "nueva normalidad". Y es que creo que nuestro presidente es muy de ocurrencias "diver" que dice una sobrinilla mía... Y como es eso..."diver"... y no hace mucha falta explicarlo, pues que la gente se lo toma bien y viva la cuchipanda y por ahí. Y no hay más cera que la que arde y, como se pronosticaba, hemos salido a un mundo cambiado y sí que sí para que nada cambie aunque Sálvame convirtiéndose en un programa de la cadena triste y la Princesa del Pueblo camino del cadalso por sospecha de cayetanismo. Eso, y que no hay dinero, en donde se visualiza más el cambio.