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Sábado 31 de octubre

Halloween en Almuñécar y La Herradura

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La fiesta de las brujas en las que miles de personas, fundamentalmente en Estados Unidos, se visten de duendes, fantasmas y demonios empieza a echar raíces en España, en gran medida por la gran potencia comercial que lo propulsa. Nuestros pubs y discotecas se apuntan a la moda y ya son muchos quienes cada 31 de enero cuelgan escobas, enciende velas y agujerean calabazas a fin de conseguir el ambiente mágico que requiere la noche.

En La Herradura son Las Brujas, en el paseo de Andrés Segovia, quien te ofrece la fiesta por antonomasia y la de más marcha. Ellas llevan varios años organizando el sarao y son cada vez más los que se acercan disfrazados al evento.

En Almuñécar te recomendamos el Bar Chupitos en el paseo de Prieto Moreno, y la fiesta de Soho-Lounge que seguro que viste de fantasmas blancos las sombras de sus luces.



UNA FIESTA TAN VIEJA COMO LA PROPIA MUERTE

La fiesta de Halloween es una mezcla de tradiciones más o menos antiguas y tiene su propia versión en muchos países. Sin embargo, el Halloween que se ha hecho famoso es el que celebran los norteamericanos. Gracias a las películas de Hollywood ellos han sabido exportar como nadie una fiestividad cuyas señas de identidad han terminado siendo los disfraces y las calabazas y, claro está, el culto al terror y a la muerte.

En realidad, los primeros en celebrar la fiesta de Halloween fueron los celtas (antiguos habitantes de Gran Bretaña) que hacían su "primitivo Halloween" cada 31 de octubre. Por aquel entonces la fiesta estaba dedicada a un tal Samhain (su dios de los muertos) y era la noche en que los druidas de la tribu se ponían en contacto con los difuntos. Esa noche marcaba el final del año y toda la comunidad lo celebraba por todo lo alto.

Pero con la invasión de los romanos, la cultura celta se mezcló con la de los césares y la religión de los druidas terminó por desaparecer. Sin embargo, la "fiesta de los muertos" no se perdió del todo. Los romanos la fusionaron con sus Fiestas de Pomona, dedicadas a la diosa de la fertilidad, y así el primitivo Halloween de los celtas pudo sobrevivir al paso del tiempo conservando gran parte de su espíritu y algunos de sus ritos.

Con la expansión del cristianismo por Europa la fiesta se encontró un nuevo rival. Primero el Papa Gregorio III decidió trasladar la "Fiesta de Todos los Santos" al 1º de Noviembre y poco más tarde, en el año 840, Gregorio IV ordenó que celebración fuera universal. Y como fiesta mayor que era requería una "vigilia" para preparar la fiestorra. Precisamente el 31 de octubre, la "noche de los muertos" de los antiguos celtas. Esta vigilia se llamó "All Hallow's Even" (Vigilia de Todos los Santos) y con el paso del tiempo su importancia fue creciendo y su pronunciación fue cambiando hasta terminar en lo que hoy conocemos como "Halloween".

Pese al cúmulo de coincidencias y de ritos superpuestos, la fiesta cristiana conservó guiños de la versión ancestral iniciada por los celtas y continuó siendo para siempre la noche de los que tributaban un especial interés por la muerte y el más allá.

Más información: Las Brujas