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La tarde de Makbara / Tomás Hernández

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Carlos Barral habla en sus memorias de los hermanos Goytisolo, sobre todo de José Agustín, el poeta, con el que tuvo un trato más cotidiano, poco de Juan y casi nada de Luis. De Juan  Goytisolo anota con ironía que, en una de sus primeras novelas, el autor decía que uno de sus personajes “extraía” un cigarrillo o “descendía” las escaleras. Aparte de esa maliciosa observación, Barral habla siempre con consideración de los hermanos Goytisolo en aquella Barcelona de los años setenta y de sus encuentros en tabernas y tertulias donde acogieron al poeta asturiano Ángel González, no sin recelo, pues pensaron que podría ser un infiltrado de la policía. Todo acabaría aclarándose con la intervención de Vicente Aleixandre, que desde Madrid aclararía el malentendido.

    Juan Goytisolo abandonaría pronto la Universidad donde se había matriculado en Derecho con la intención de entrar en la carrera diplomática. Goytisolo dejó la Facultad, la ciudad y el país. Fue profesor en universidades americanas, asesor literario en la famosa editorial Gallimard en París, su otra ciudad junto con Marrakech, donde pasaría los últimos años de su vida, en su casa cerca de la plaza de Xamaá-el-Fná.

    “Makbara” es la novela de esa ciudad marroquí y su famosa plaza. Antes, Goytisolo había descubierto la desolada belleza de las tierras de Almería en sus “Campos de Níjar” y su nombre quedaría siempre en la memoria de aquellas gentes, como el de Gerald Brenan se sigue recordando en las sierras y pueblos de La Alpujarra.

    Juan Goytisolo fue un escritor singular; véase para refrescar la memoria las primeras líneas de “Makbara”: “al principio fue el grito: alarma, angustia, espanto, dolor...” Fernando Savater presentó “Makbara” en Valencia; después del acto almorzamos con algunos amigos. Savater habló mucho y con entusiasmo de su pasión por el mundo de la hípica y casi nada de literatura. Goytisolo no habló, apenas unas frases en voz muy débil, pero nos sigue quedando su palabra ejemplar, su valentía de hombre y escritor libre. Descanse en paz.


Tomás Hernández.