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El último encuentro, de Sándor Márai / Isaac Cabrera

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Seguimos con los libros recomendados para este mes de julio. En esta ocasión me apetece recordar El último encuentro, novela publicada en 1942 por el novelista, periodista y dramaturgo húngaro Sándor Márai (1900-1989). Nació en una pequeña ciudad de Hungría llamada Kassa y que hoy pertenece a Eslovaquia. Fue un exiliado voluntario en Alemania y Francia durante el régimen autocrático y conservador de Miklós Horthy, entre 1920 y 1944. Márai abandonó definitivamente su país en 1948 con la llegada al poder de los comunistas, emigrando a Estados Unidos de América. Su obra fue totalmente prohibida en Hungría, por lo que acabó siendo olvidado uno de los escritores más importantes de la literatura centroeuropea del pasado siglo. Lástima. Cuando el comunismo se derrumbó, la obra del escritor volvió a ser recuperada. Sin embargo, en 1989 se suicidó en San Diego, California, pocos meses antes de la caída del muro de Berlín. Hay que tener en cuenta que murieron sus tres hermanos, su mujer y su hijo en apenas año y medio. Además apenas veía y caminaba de aquella manera por el mundo. Un disparo en la cabeza fue su última decisión. Entre sus grande obras se pueden destacar La mujer justa, Los rebeldes o La herencia de Eszter.

El último encuentro quedó olvidada durante más de cincuenta años, hasta que la editorial italiana Adelphi la rescató y la colocó en la primera posición de la lista de los libros más vendidos en Italia. Y no es para menos, pues esta novela nos habla de la búsqueda de la verdad que todo ser humano parece querer encontrar como si del Santo Grial de la liberación se tratase. Sándor Márai calcula muy bien la prosa, construyendo una historia elegante de principio a fin y con grandes matices psicológicos que se clavarán como alfileres en nuestra mente. Eso sí, debo decir que de haber sido más corta, tiene ciento ochenta y ocho páginas, la obra sería muchísimo mejor, ahorrándose Márai alguna que otra parte un tanto superficial con el objetivo de alargar la historia.

El escritor sitúa al lector en un pequeño castillo de caza en Hungría, al pie de los Cárpatos. En aquel castillo se celebraron grandes veladas en elegantes salones decorados al estilo francés y con música de Chopin. Sin embargo, el esplendor de antes ha dado paso a un lúgubre lugar en el que dos hombres mayores, muy amigos en su juventud, se citan después de cuarenta años sin verse con la excusa de cenar. Uno de ellos ha pasado mucho tiempo en Extremo Oriente, mientras que el otro no ha salido de su castillo. Ambos han estado esperando durante muchos años este momento, en el que quieren poner punto y final a un secreto que les atormenta. Pronto, un duelo moral y cruel toma gran protagonismo, pues el gran secreto tiene que ver con el recuerdo de una mujer. El duelo va en aumento y los reproches vienen y van hasta que…

La tensión en el texto aumenta con cada página hasta tal punto que se sufre una especie de frustración placentera al desconocer el secreto por el que los dos protagonistas discuten, mientras hablan del paso del tiempo, de las cosas que no se dijeron, de los momentos perdidos y, por supuesto, del final del viaje.

Lo que Sándor Márai hace en realidad es ir dando pequeñas pinceladas de información a lo largo de la novela para que no se pierda el interés por el secreto que ambos personajes esconden, existiendo al mismo tiempo una serie de personajes espectrales, ya que el escritor no los desarrolla. No tienen mayor importancia que la de seguir ocultando al lector lo que ocurre, y esta situación es mágica y hace que las páginas de El último encuentro cobren vida. Ellos sí tienen el conocimiento, saben de lo que están hablando. En cambio, nosotros somos simples y desagradables chismosos escondidos detrás de una cortina, intentando averiguar lo que sea para tener tema de conversación con el vecindario.

Isaac Cabrera
Librería Cabrera / Libros Nautilus