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Opinión

Un fandango en Cataluña / Tomás Hernández

27 de septiembre del 2017 | Imprimir

Lorenzo Silva ha convertido a los guardias Bevilacqua y Chamorro en la pareja más sagaz y conocida de la novela policiaca española. El otro día, comentaba el novelista el fandango con el que se arrancó un anónimo guardia civil desde un balcón de la casa cuartel de un pueblo en Cataluña. El fandango acalló las cacerolas y todo terminó en aplausos y bromas. Decía Silva que era un saludable rasgo de humor y que en su trato con la Guardia Civil estos arranques de buen talante eran frecuentes en situaciones comprometidas.

    Ahora, mientras escribo, veo los jeeps de la Guardia Civil saliendo de los cuarteles de Huelva, de Cádiz jaleados por grupos que agitan banderas al grito de “¡ A por ellos!” Es una escena penosa. Como penoso es ver los coches de la policía alineados en el puerto de Barcelona y penoso es ver y oír los abucheos a los guardias y a los policías en las plazas de Barcelona entre aplausos a los “mossos”. Insultos y salutaciones, el “¡a por ellos!” que gritan unos, el “charnegos fora” que vociferan otros, son manifestaciones de un rencor pueblerino, esas luchas intestinas y catetas contra los vecinos del pueblo de al lado.

    Entristece ver estas cosas, sorprende oír a políticos tan desorientados como Puigdemont la otra noche ante las afiladas preguntas de Évole, apena ver la despedida a guardias y policías como si fueran a un territorio hostil, sigue sorprendiendo el empecinamiento de Rajoy, nos siguen defraudando los políticos que usan la ley como arma y escarmiento, dan risa los argumentos que le escucho ahora mismo al alcalde de Premiá de Mar comparando Cataluña con la América de Luther King. Hace muchos años pasé unos días en ese hermoso pueblo de la costa catalana con la estación de tren justo en la playa. Los sábados por la tarde, la gente se reunía a bailar la sardana. A muchos les sorprendía saber que el inventor de la sardana moderna, el que aportó nuevos instrumentos y variaciones melódicas, era un ilustre paisano mío, Pep Ventura, nacido en Alcalá la Real, Jaén, hace ahora exactamente doscientos años.

    Fandangos y sardanas en este maldito embrollo de empecinados y fanáticos.

Tomás Hernández

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