lunes, 23 de septiembre de 2019     Síganos en:      

Costa Digital

Esclerosis

17 de octubre del 2015

Autor: Francisco Cervilla


Abatido ante el desastroso ensayo de una de sus obras de teatro, Mihail Sebastian (Rumanía, 1907-1945) escribía en su Diario: “Nadie interpreta nada. Cada uno viene con sus gesticulaciones, con sus quejidos, con su tos de casa y lo aplican en el papel que están representando. Eso es todo”.

Se refería el escritor rumano a la apatía del actor por el texto, al desinterés por el personaje a encarnar, a la representación basada en la declamación de un guion memorizado pero no incorporado.

La bisagra entre una obra de teatro y el espectador es el actor. Es el actor el que proporciona, a través de su interpretación, la diferencia que existe entre leer una obra y verla representada. Y esa articulación le estalla de frente a Mihail Sebastian en un momento muy frágil de su vida, cuando busca hacerse un hueco en el mundo literario de su país, en un tiempo convulso, prebélico, fascistoide.

La interpretación consiste tanto en explicar un texto, como en traducir o aclarar de diferentes modos lo que no se entiende, también en manifestar la propia opinión, o bien igualmente -lo que echaba de menos Sebastian- radica en representar o ejecutar una obra dándole una impronta personal, implicándose subjetivamente en ella, tomándose la libertad de vivificar al personaje. En eso reside el talento y el genio, en la capacidad para prestarse al papel enriqueciéndolo, dándole cuerpo a las palabras, dejándose llevar por ellas. Permitirse experimentarlas.

Al autor le pasó lo que nos sucede con muchos de nuestros políticos actuales: provocan desazón. Son malos y esclerosados actores de un texto o programa que no hacen propio, se muestran proclives a la teatralidad, a la consigna plana y a la palabra vacía. Forman un teatro de marionetas aburrido del que uno aprovecha el entreacto para marcharse, tras aguantar un buen rato esperando que aquello cambie.

La ausencia de generosidad desinteresada hace imposible la autonomía personal necesaria para la verdadera interpretación. Se vive atado a la estrategia partidista, al cálculo mezquino o al apego al cargo. No importa la crisis. “Crisis? What Crisis?”, cantaba Supertramp en los ‘70. El dispendio y el robo han continuado ininterrumpidamente. Esos han sido el tic y la tos de casa.

El texto que cuentan es el argumentario soplado, la idea única, la atribución al contrario de los propios errores, la repetición de mentiras hasta convertirlas en verdades. Suena a la letra goebbelsiana.

El teatro es exhibición y también exposición, riesgo. La mirada y la voz forman parte de su magia. Y cuando la voz logra envolver al espectador, éste consigue, a condición de entregarse, formar parte de la experiencia teatral. Intérprete y espectador son partícipes, asimétricos, de un mismo proceso.

En la escena pública de la política no existe tal interpretación. A fuerza de tergiversarla destruyen cualquier eventual causa común. Por eso, una vez caída las máscaras quedan la mentira y la incredulidad. Y ante tales actores sólo se abre un gran abismo.

Artículos de Opinión

TodoSeDesvanece

LaColumnaDelLunes



Semana plomiza  con cielo denso en nubes que no se desploman en lluvia, pero de las que emana una gasa  de humedad que traspasa la ropa hasta llegar a la carne, sudando ésta como suda el aire y que cansa el cuerpo. Se extenúa el verano en estos días con color viejo y polvoriento de maquillaje que avaricia juventud y cuyo exceso logra el efecto contrario [...]  Más»

Buscando un concejal desesperadamente

Maz Estrella

Me he permitido la licencia de utilizar como encabezamiento de esta humilde reflexión, el título de una atroz película de los años 80 protagonizada por Madonna, llamada “Buscando a Susan desesperadamente”, seguramente por que tiene algo de poético y un leve toque agónico.

Nuestro querido “Califa” anda como loco por encontrar, como ya hizo en tiempos pretéritos, a un concejal que incline la balanza a su favor. [...]  Más»

Líneas Rojas

José María Sánchez Romera

Lo evidente (lo obvio si se quiere) es aquello que resulta apreciable por sí mismo y es distinto del conocimiento, siendo éste forzosamente obvio para el que lo tiene pero no para el que carece del mismo, y distinto del análisis, obvio también cuando ya se ha conocido. Como todos los días no se descubre la rueda, nuestra vida acaba siendo una obviedad de nosotros mismos y tan [...]  Más»

Revisión del PGOU de Almuñécar

Javier García


El vigente PGOU de Almuñécar es desde hace tiempo un instrumento insuficiente para dar respuesta a las demandas urbanísticas del municipio. Aprobado hace 32 años, ha superado con creces el periodo razonable de vigencia y demostrado señales evidentes de agotamiento del modelo al que debe aspirar el municipio de cara al futuro. A ello se une la necesidad de contemplar la adecuación a las diferentes legislaciones urbanísticas [...]  Más»

El barrio de los Marinos y la necrópolis fenicia del cerro de San Cristóbal

Elena Navas

El barrio de Los Marinos en construcción obra del arquitecto Rafael de la Hoz


Esta es una historia que tiene como fondo a marinos fenicios y a marinos sexitanos actuales, ambos coincidirán en el mismo espacio y en el mismo mar, con 2.800 años de diferencia. Pero antes de empezar nuestro Paseo por el Tiempo, tenemos que detenernos a dar un pésame por la muerte de [...]  Más»

EL NAUFRAGIO DE LA ARMADA EN LA HERRADURA (1562)

Elena Navas



El Paseo por el Tiempo, en esta ocasión, transcurre por La Herradura, una de las bahías más bonitas de todo el Mediterráneo, y a la vez, escenario de una gran tragedia, sucedida en el s.XVI, y que fue silenciada en su momento por intereses políticos y militares de la época.

Frente a la playa de La Herradura, ocurrió uno de los naufragios más grandes sufridos [...]  Más»