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Restaurante Vizcaya

Tipo de Cocina: Andaluza

Playa de San Cristóbal

18690 Almuñécar

Desde aquel Francisco González, que con 12 años empezó a trabajar en una casa de comidas llamad la Posada, y hoy desaparecida del panorama gastronómico de Almuñécar, hasta este empresario que gestiona desde hace once años el Restaurante Vizcaya han pasado muchos cambios, viajes y, sobre todo, conocimientos. El principal, es que se inició en la hostelería más por necesidad de los duros años de la época que por vocación. Y en segundo lugar, porque todo cambio cuando lo que fue necesidad se convirtió en oficio y vocación, y también, vista su experiencia laboral posterior, en reto.
Y es que su trayectoria vital y laboral, las dos muy unidas como buen autodidacta,, se traduce en inquietud, pero también dictada por los vaivenes económicos del turismo. Paco, aprendió en su tierra, pero probó la emigración. Empezó desde abajo, pero aprendió pronto, y su primer trabajo importante fue, en los años sesenta, como jefe de cocina en el mítico Hotel Sexi, entonces bajo la batuta implacable de su director, Tomás Girón. De aquella época recuerda la minuciosidad en la elaboración de los menús, “no era como ahora, entonces había que prepararlo todo y nada venía elaborado como ocurre hoy con determinados productos, y lo primero que había que hacer cada mañana era la elaboración de las diferentes bases de salsas y caldos”. Y también de aquel aprendizaje queda el cuidado que pone en el servicio al cliente: “El Sexi era impecable en el servicio y una auténtica escuela de hostelería para quienes tuvimos la suerte de trabajar allí”.
Luego pasó al pequeño hotel Montemar, situado en el Paseo de Prieto Moreno, también desaparecido y que hasta el final mantuvo un aire entre exquisito y bohemio con su pequeño bar americano en la entreplanta.
Más tarde vendría Mallorca, Menorca, hasta que la crisis turística de principio de los setenta lo llevó a París y Suiza. En este último país trabajo en las cocinas de los laboratorios Bayer.
A su vuelta hace un paréntesis y decide dejar la hostelería para, junto con su mujer, María Luisa Escobedo, pasar a llevar una carnicería que desembocará en dos supermercados en Almuñécar y La Herradura.
No obstante, aquel chiquillo que trabajaba en La Posada, decide, hace once años ahora, volver a la hostelería (“me pica en la sangre) y se pone en su camino el Restaurante Vizcaya de la playa de San Cristóbal donde, al parecer, dice es su sitio definitivo, aunque ni lo sea su carta ni sus expectativas. Y siempre, como decíamos antes de él mismo, convertidas en reto. El mejor ejemplo de ello lo tenemos en su variada carta que cambia según temporada. ¿La crisis? Ese es otro reto, dice, “tenemos un menú caro y otro barato: si quieres gastarte doce euros y disfrutar de nuestra terraza puedes hacerlo. Y si tienes cuarenta euros también”.


Dos menús para bolsillos variados

El barato

Paella
Fritura de pescado
Puding

El caro


Colas de cigala son salsa mayonesa
Corvina a la vasca
Tarta de aguacate con chocolate caliente

Vista desde la terraza en octubre