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A lo grande / Tomás hernández

03 de junio del 2017

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A lo grande / Tomás hernández<br />


    Dice don Mariano que él está dedicado a hacer “política a lo grande” y no tiene tiempo para chismes. Y lleva razón don Mariano; él todo lo hace a lo grande, desde el jogging matutino televisado hasta la corrupción global de su partido.

    Lo de chisme queda un poco menos claro. La misma palabra es de origen dudoso. Según el sabio Corominas puede proceder del latín “cimex”, que significa “chinche” o, también, “niñería”, “cosa sin importancia”. Con frecuencia, al abrir el gran “Diccionario Etimológico” de Joan Corominas, pienso en aquella estirpe de hombres que con tan pocos medios, papel, inteligencia, unos gramos de tinta y una pluma de ave, escribieron obras tan inabarcables e inmensas. María Moliner, que encerró todos los usos de las palabras en un solo libro; el doctor Samuel Johnson, enfermo de escrófula, miope, que dejó un diccionario inglés que fue el oficial de esa lengua hasta bien entrado el siglo XX; don Marcelino Menéndez y Pelayo, tan tramontano y reaccionario, pero tan sabio.

    El DRAE señala otro origen para la palabra chisme y la relaciona con un sustantivo griego, que significa “escisión”, “separación”. Sea como fuere, no sé si don Mariano al decir que no presta atención a los chismes, se refiere a los “chismes de vecindad” que no creo que lleguen al silencio de la Moncloa; a los chismes de bar, que tampoco creo que frecuente mucho después de tanto caminar, o a las denuncias diarias de la prensa por la diaria corrupción de su partido, o a las interpelaciones de todos los partidos políticos que desde el Parlamento han recusado a su ministro de Justicia y al Fiscal General. Iba a escribir a “su Fiscal General” pero eso sería inapropiado como ya advirtió Montesquieu. Así que no sé qué entiende don Mariano por chismes: una chinche, como dice Corominas o una escisión o separación, él sabrá de qué.

    A lo mejor esta escisión es de la realidad. Su política a lo grande sí la conocemos bien. Grande es la distancia que su política a lo grande va creando entre enriquecidos y famélicos; grande es el número, y se jacta de ello, de sus contratos de estricta explotación laboral; grande es el abuso de los salarios de pobreza; grande el abandono de las personas dependientes; grande empieza a ser el abismo catalán; de gran desfachatez fue aquel “Luis, sé fuerte”.

Tomás Hernández.