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Costa Digital

Crónicas covidianas / Resilencia

12 de mayo del 2020

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Crónicas covidianas / Resilencia



Ahora que estamos superando la tragedia sanitaria, en la que hemos asistido con dolor la pérdida de tantas vidas, nos amenaza un drama socioeconómico de proporciones inauditas. Sin embargo quería aprovechar, una vez más, la oportunidad que me ofrece este diario digital para hacerles llegar unas pinceladas de optimismo en el marasmo de esos malos augurios.

Espero ser tan “claro” como la explicación de las cuatro fases para “la famosa desescalada” con la que nos ¿aclaró? nuestro gobierno. Ya saben, eso de lo de fase primera o fase cero, llamada de preparación y que puedes salir a correr, pero no a visitar a tu familia, tomar un vermú en la terraza pero no tomarte la paella, etc,.. Recuerdan:“ La parte contratante de la primera parte…”, quizá estos discursos metafísicos son para mentes sesudas y uno hace años que no está para ello.

Pues bien, el dichoso COVID19 nos ha cambiado a todos y de casi todas las formas posibles, pero yo considero que no para siempre y les indico en qué baso mi ánimo.

Recuerdan que el ataque terrorista a las Torres Gemelas nos creó un trauma a volar en avión que pensábamos insuperable y que nos duraría para siempre, sin embargo en poco tiempo volvimos a la normalidad. En ese sentido lo menciono, pues aunque ahora estamos sumidos en esta fatalidad, estoy convencido de que, en no mucho tiempo, nuestras vidas volverán a unos cauces aceptables, “volveremos a la nueva normalidad” como nos martillean incesantemente nuestros representantes.

Por cierto, no puedo evitar rechazar esa expresión imperante de  “nueva normalidad”, pues nos puede llevar a la neolengua del imprescindible libro 1984 de Orwell. Yo, al igual que ustedes, lo que quiero es volver a la normalidad sin adjetivos, por supuesto con sus prevenciones, con todas las lecciones que podamos haber aprendido de esta experiencia, pero no utilicemos el lenguaje para modificar el pensamiento, pues puede parecer que la “nueva normalidad” significa NO recuperar nuestras vidas como las conocíamos antes - plenas de libertad y sin derechos ciudadanos restringidos - y eso, estimo, que no es lo que deseamos.

También otra razón de mi positivismo actual es que no podemos obviar que contamos con un desarrollo de la ciencia y de la medicina como en ninguna otra etapa anterior de la historia, lo cual nos ayuda a enfrentarnos a situaciones comprometidas como la actual con una garantía de éxito mayor. Recuerden en otras épocas los episodios de pandemias que sufrían nuestros antepasados (peste, cólera, gripe, viruela, fiebre amarilla, VIH,…) y la forma en que los combatieron y compárenlos cómo la hemos tratado en nuestro caso. Un consejo, aunque sea de ficción, lean o relean La Peste de Camus y descubrirán los medios para combatirla. 

Finalmente, seguro que estarán oyendo en estos días una palabra de difícil pronunciación: resiliencia.

Etimológicamente, viene del latín resilio que significa “volver atrás, volver de un salto” y  que en psicología se define como la capacidad para salir fortalecido en condiciones adversas o traumáticas, que supone una respuesta de afrontamiento eficaz de las crisis.

Efectivamente depende de la actitud que tomemos ante la adversidad, nuestra vida discurrirá de una manera u otra. Permítanme que les recuerde el caso de dos supervivientes del holocausto nazi: Primo Levy y Victor Frank con dos experiencias similares y conductas diferentes. Ambos eran judíos y fueron internados en los campos de concentración, pero a su salida la forma en que afrontaron el trauma marcó la diferencia pues Primo Levy ( Si esto es un hombre, un ejemplo de literatura ética) acabó suicidándose, mientras que Víctor Frank, murió con 92 años , y dejó un gran legado a la humanidad, como la creación de la Logoterapia y su obra maestra El hombre en busca de sentido.

Por ello, para sortear de la mejor manera este tiempo difícil que nos viene  les sugiero ser: resilientes (fortaleza y autoestima), solidarios (nos aporta ventajas emocionales), consecuentes (de acción y pensamiento), agradecidos (siempre, podemos encontrar algo que agradecer) y, por supuesto, hedonistas (disfrutar cada día y distraerse),…en fin.

¡Suerte y ánimo!

Juan Bolivar