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Costa Digital

Una novela recrea la Costa del Sol de los años cincuenta y sesenta

15 de mayo del 2011

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El escritor Alfredo Taján acaba de publicar su novela “Pez Espada” (Premio de Novela Ciudad de Salamanca), cuya trama cargada de intrigas se desarrolla entre finales de la década de los cincuenta y principio de los sesenta, los años en que la Costa del Sol fue el edén dorado de los turistas internacionales.

Para su autor "es un homenaje a aquellos turistas, que no eran turistas, sino viajeros fundacionales, a finales de los años 50 y principios de los 60", ha afirmado en una entrevista con Efe Taján, que ha recordado la distinción que hizo Paul Bowles entre turista y viajero: "Un turista saca un pasaje de ida y vuelta; un viajero, sólo de ida". Su llegada se produjo en los años grises del franquismo, que "toleró todas las nuevas costumbres de estos viajeros", quienes tenían a España entre los países "considerados exóticos, junto a Italia, Grecia o Turquía". Esas costumbres liberales "no eran muy del agrado del franquismo, pero debía tolerarlo porque empezaban a traer divisas, al mismo tiempo que la modernidad, a una España que empezaba a salir de la caverna y que comenzaba a ver un puntito blanco en el túnel". El régimen "organizaba de vez en cuando redadas que intentaban cortar todo aquello, pero eran más bien de maquillaje, más que redadas efectivas". "Ver a mujeres en toples en los años 60, a dos hombres que bailaban juntos o a gente fumándose un porro en una terraza era demoledoramente moderno", ha apuntado Taján, que entremezcla en la novela personajes reales con otros ficticios, aunque entre éstos muchos están basados en personas reales.

En Pez Espada se mezclan seres de carne y hueso, como Frank Sinatra, los Duques de Windsor, Jean Cocteau, Perón y su esposa, el Conde de Barcelona, Ana de Pombo, Lord Willoughby, Brian Epstein o John Lennon, con personajes anónimos que recrean una atmósfera en la que se desarrolla una trama de espionaje, traiciones o falsas lealtades, donde nada ni nadie es lo que parece y donde el llamado Contubernio de Munich se constituye en uno de los ejes de un argumento trepidante repleto de sorpresas

Gustavo Marín, economista ya jubilado, regresa, después de casi medio siglo, al lujoso hotel Pez Espada, situado en la Playa de la Carihuela, junto a Torremolinos. Gustavo vuelve al Pez Espada con la idea de recuperar su pasado, un tiempo regalado al olvido que tiene que ver con una fauna excéntrica, la del primer turismo de la Costa del Sol, formada por aquellos nómadas que personificaron los años dorados del último Grand Tour, allá por 1962.

La novela sigue la tradición de otras sobre la Costa del Sol como "Torremolinos gran hotel", de Ángel Palomino; "La isla", de Juan Goytisolo; "Eldorado", de Fernando Sánchez Dragó, o "Hijos de Torremolinos", de Mitchener. "La novela sirve como caja de resonancia de una época no tan conocida, porque siempre se habla de pasajes del primer franquismo, de la autarquía, pero estas páginas son más bien del principio del fin del franquismo, y la Costa del Sol fue el termómetro que ayudó para que esto cambiara", ha afirmado a Efe Taján.