
Almuñécar avanza en la puesta en marcha de su futuro Parque Neurodivergente, un proyecto destinado a crear un espacio de ocio infantil en el que puedan participar conjuntamente menores con diferentes capacidades y necesidades. El Ayuntamiento ha aprobado el Proyecto Básico y de Ejecución de la actuación, que se desarrollará en el antiguo Cine Auditórium, en la Avenida de Europa, sobre una superficie superior a los 1.000 metros cuadrados. La actuación está ahora pendiente de salir a licitación, un trámite que el Consistorio prevé completar en los próximos días.
La principal característica del proyecto es que el espacio no se plantea únicamente como un parque infantil convencional al que se incorporan algunos elementos adaptados, sino como un entorno diseñado desde el inicio teniendo en cuenta la diversidad en la forma en que los niños perciben, procesan y se relacionan con el entorno.
El concepto de parque neurodivergente parte precisamente de esa idea. Se trata de crear espacios de juego que tengan en cuenta que no todos los menores responden de la misma manera a estímulos como el ruido, la iluminación, los colores, las texturas, el movimiento o la concentración de personas. El objetivo es reducir aquellas barreras que pueden dificultar la participación de niños con trastorno del espectro autista (TEA), TDAH, trastornos del lenguaje u otras condiciones relacionadas con la neurodivergencia, pero también generar un espacio confortable y utilizable por cualquier menor.
En este tipo de instalaciones, la accesibilidad no se limita, por tanto, a la eliminación de barreras físicas. Se incorporan también criterios de accesibilidad sensorial y cognitiva, mediante una organización clara de los espacios, recorridos fácilmente reconocibles, diferentes niveles de estimulación y zonas en las que los niños puedan retirarse temporalmente de los estímulos del juego.
El proyecto de Almuñécar contempla zonas de calma, elementos sensoriales, pavimentos específicos, circuitos destinados a la estimulación motriz, mobiliario inclusivo y señalización adaptada. También se han previsto criterios específicos en la utilización de los colores, las texturas y la iluminación ambiental, con el propósito de evitar una sobrecarga sensorial y ofrecer diferentes ambientes dentro del mismo recinto.
La propuesta pretende, de esta forma, que cada niño pueda utilizar el parque de acuerdo con sus propias necesidades, sin que las diferencias en la percepción o en la capacidad de comunicación constituyan un impedimento para participar en las actividades.
El alcalde de Almuñécar, Juan José Ruiz Joya, ha señalado que el proyecto responde a la intención de avanzar hacia una ciudad en la que los espacios públicos puedan ser utilizados por todos los menores. “No queremos hacer un parque para unos niños y otro para los demás. Queremos crear un lugar donde todos puedan encontrarse y jugar”, ha manifestado.
Según ha explicado el alcalde, el diseño parte de una concepción diferente a la de un parque infantil convencional, al considerar aspectos como la percepción de los sonidos, la luz, los colores, las texturas y la distribución espacial.
El proyecto también se ha planteado a partir del contacto con familias y asociaciones vinculadas a personas con necesidades especiales, que han trasladado las dificultades que todavía presentan muchos espacios de ocio infantil a la hora de garantizar una participación realmente inclusiva.
En este sentido, Ruiz Joya ha destacado la importancia de incorporar las aportaciones de familias y profesionales a la planificación del espacio y ha señalado que la inclusión no consiste necesariamente en que todos los niños utilicen el parque de la misma manera, sino en que todos dispongan de posibilidades reales para participar.
Un recorrido inspirado en el universo de Oz
El diseño del futuro parque utilizará el universo de Oz como hilo conductor para articular los diferentes espacios de juego y experiencias. La propuesta, desarrollada por el equipo encabezado por el arquitecto Francisco Javier Navarro, plantea transformar el antiguo espacio del Cine Auditórium en un entorno de carácter lúdico y reconocible.
La utilización de una temática común permitirá organizar los distintos elementos del parque y establecer una relación entre las diferentes zonas, de manera que el recorrido forme parte también de la experiencia de juego.
El proyecto se integra además en el entorno urbano próximo al Parque El Majuelo y al centro de Almuñécar. Dentro del Plan de Actuación Integrado municipal, la actuación había sido planteada como un espacio específico de carácter inclusivo destinado a menores con TEA, TDAH, trastornos del lenguaje y otras formas de neurodivergencia.
Más allá de la incorporación de juegos adaptados, la propuesta busca que la propia configuración del recinto facilite la orientación, la autonomía y la interacción. La existencia de espacios con distintos niveles de estimulación permite, por ejemplo, alternar actividades de mayor movimiento con otras más tranquilas, algo especialmente relevante para menores que pueden experimentar dificultades ante entornos excesivamente ruidosos, luminosos o imprevisibles.
El proyecto entra en la fase de licitación
La aprobación del Proyecto Básico y de Ejecución supone uno de los principales pasos administrativos antes del comienzo de las obras. El expediente cuenta, según el Ayuntamiento, con informe favorable de la Oficina Técnica de Supervisión, la autorización correspondiente de la administración autonómica por su proximidad a Río Seco y el informe favorable del Servicio de Arquitectura municipal.
Con la aprobación del proyecto, el Consistorio ultima ahora la documentación necesaria para iniciar el procedimiento de contratación de las obras. La previsión municipal es que la licitación se produzca en los próximos días, con el objetivo de avanzar posteriormente hacia la adjudicación y ejecución de la actuación.
El futuro Parque Neurodivergente se plantea así como una intervención que va más allá de la creación de una nueva zona de juegos. Su principal singularidad reside en aplicar el concepto de inclusión desde la propia planificación del espacio, teniendo en cuenta no solo la movilidad, sino también las diferentes formas de percibir, comunicarse y relacionarse con el entorno.







