17 de enero de 2021

Asilah en la memoria / Javier Sánchez Contreras

Facebook
Twitter
WhatsApp

 

Entre Tánger y Larache se encuentra Arcila, uno de los pueblos con más encanto de Marruecos. De origen incierto, la mayoría de los historiadores afirman que Arcila fue la antigua Zilis romana, ubicada en el Had de la Garbia. Apenas tenemos noticias de ella hasta época musulmana, esto es, finales del siglo VII. El mismo Al Bakri, geógrafo del siglo XI, afirma que Arcila era, de fundación reciente.

Durante la ocupación Idris, S. VIII, la ciudad estaba rodeada por una muralla con cinco puertas, un mercado, un palacio y algunas construcciones. Entre los siglos XI al XIV, los geógrafos destacan el carácter mercantil de la ciudad, como muestran sus exportaciones de cereales y aceite. Las fuentes más fiables de la época mencionan dos mezquitas y el puerto, de acceso complicado para las embarcaciones debido a las rocas que lo bordeaban. A principios del siglo XIV Arcila prosperaba gracias al comercio exterior. Su puerto se integra en los circuitos comerciales de las grandes ciudades marineras de la Europa cristiana. En Arcila se compraba, sobre todo, lana y oro, pero también productos agrícolas y ganaderos.

En agosto de 1471 esta pequeña ciudad fue ocupada por las tropas del rey Alfonso V de Portugal. Los portugueses reconstruyen las fortificaciones y levantan la Torre del Homenaje y, cosas de la historia, la mezquita mayor, se convierte en la iglesia de Säo Bartolumeo.

En 1492, tras la expulsión decretada por los Reyes católicos, muchos judíos de Sefarad arriban al puerto de Arcila, camino del reino de Fez.

En el verano de 1578 los portugueses sufrirán un serio revés. En el puerto de Arcila desembarcan 17.000 infantes y caballeros portugueses, se dirigen a Alcazarquivir donde son derrotados por los marroquíes en la batalla de los Tres Reyes el 4 de agosto del mencionado año. Arcila pasó a control marroquí. Años más tarde caería bajo control de la Monarquía Hispánica.

Las disputas entre portugueses, españoles y saadíes continuarían en las décadas siguientes, hasta que, en 1691, fue reconquistada por el alawita Mulay Ismail, que la repobló y levantó en ella dos mezquitas, una madrasa y unos baños públicos.

En 1906 fue tomada por Raisúni que se nombra gobernador de Asilah y construye su palacio dentro la medina.

De 1912 a 1956 permanece bajo el Protectorado español, reincorporándose definitivamente al reino de Marruecos en 1956.

La medina de Arcila tiene una superficie de 9 hectáreas, es una de las más pequeñas a la par que hermosa de Marruecos. Es un laberinto de calles donde conviven en armonía el blanco de las calles con el añil y verde de las puertas. Sus calles están impolutas y bien cuidadas, ideal para pasear, como han reconocido Antonio Gala, Felipe González, Zapatero, y muchos más. Está rodeada por la muralla que construyeron los portugueses, y su interior es, por supuesto, peatonal.

Aunque tiene cinco puertas, tres son las principales Bab el-Kasaba, Bab el Bahar y de Bab el-Homar. Si accedemos a través de Bab el Kasaba , a la izquierda queda la Gran Mezquita y a la derecha el Centro Hassan II, un espacio que alberga congresos y exposiciones de arte. Más adelante nos encontramos una plaza donde se levanta la torre del Homenaje, que nos recuerda la importante función defensiva de la ciudad. A continuación está el Palacio de El Raisuni, desde el que llegamos al lugar más visitado, el mirador de Caraquia con sus espectaculares vistas.

Desde 1978, al amparo del Musem Cultural de Assilah, todos los veranos Asilah se convierte en un museo al aire libre. Cada año acuden al festival personalidades del mundo del arte que decoran y renuevan las fachadas de la medina, haciendo que el paisaje urbano se reinvente continuamente. Programan conferencias y amenizan con música sus calles. La asociación con su larga historia de más de 40 años ha contribuido a poner a Asilah en los mapas turísticos y culturales.

Durante toda su historia, la ciudad ha contado con importantes instituciones urbanas, como el Palacio de Raisuni, sede política de la época, la Alcaicería en el ámbito económico y la mezquita en el religioso. Además ha contado con personas destacadas para el ejercicio de diversas funciones institucionales, nos referimos a ulemas, gobernadores, y jueces. A la época la portuguesa corresponden una residencia del gobernador, un monasterio y un cuartel militar.

A principios del siglo XX con el Protectorado español (1912 – 1956) se crea el barrio nuevo. La administración española trasladó el poder político y económico de la medina al barrio nuevo. Construyó un hospital civil, el mercado central, el edificio de correos, la iglesia, el cuartel militar, las escuelas, el puerto y otros equipamientos básicos.

A comienzos de los años 20, la población rondaba ya los 2.350 habitantes, siendo la mitad musulmanes y el resto judíos y europeos en una proporción similar. Actualmente la población se estima en torno a 30000 habitantes.

Próximo a la Puerta del Mar se encuentra un espacio mítico, CAUA SERRERAK, lugar frecuentado por artistas e intelectuales. Cuando paseo por sus calles me vienen a la cabeza muchas imágenes del pasado. Imagino al Capitán Aldana reflexionando sobre la muerte antes de partir para Alcazarquivir. Pero sobre todo siento nostalgia de su puerto roto y del viejo espigón cansado por el golpeteo de las olas. Porque, aunque el tiempo en Asilah tiene otro ritmo, lo cierto es que no se detiene e implacable continúa avanzando.

Javier Sánchez Contreras
Director de la Biblioteca Municipal “Jesús Serrano Garijo” de Almuñécar.