El otoño trae consigo cambios visibles en el entorno: los días se acortan, las temperaturas bajan y el cuerpo comienza a adaptarse a un nuevo ritmo. Es precisamente en esta transición cuando se hace más necesario cuidar de nuestra salud, ya que tras el verano —época de sol, calor y, a menudo, de excesos— el organismo puede presentar ciertos estados carenciales, especialmente en vitaminas y minerales esenciales para mantener las defensas en buen estado.
Samer Al-Kwatly, licenciado de la farmacia Baja del Mar de Almuñécar, insisten en la importancia de la prevención. «No se trata solo de curar los síntomas cuando aparecen, sino de fortalecer el organismo antes de que lleguen los resfriados, la tos o el dolor de garganta. Reforzar las defensas ahora es invertir en bienestar para todo el invierno».
Al-Kwatly, también recuerda que «el final del verano suele dejar huellas invisibles como la exposición solar prolongada que reduce las reservas de antioxidantes; los cambios en la rutina alimentaria y de descanso que debilitan el sistema inmunitario o el retorno a la actividad laboral o escolar supone un estrés añadido que puede abrir la puerta a infecciones».
Para ello, la farmacia recomienda productos naturales de apoyo como:
Propol2: en spray oral o comprimidos, con propóleo, miel y limón, un aliado de siempre contra la irritación de garganta.
Golamir: protector natural de la mucosa que alivia el dolor y la inflamación.
Vitamina C Naturcomplex: imprescindible para reforzar las defensas y combatir el cansancio.
Grintuss: tisana balsámica que suaviza la tos y ayuda a mantener despejadas las vías respiratorias.
Un consejo final de Samer nos recuerda que la prevención es una actitud consciente: escuchar al cuerpo, anticiparse a sus necesidades y apoyarse en soluciones naturales que respeten su equilibrio. Prepararse ahora, antes de que lleguen los rigores del invierno, es la mejor manera de disfrutar del otoño con energía y vitalidad.







