Bitácora con salitre / A 31 de diciembre

 

 

27 diciembre
De norte a sur, de oeste a este corre el silencio. El tubo de escape de una moto pone la banda sonora al sonido de la noche; es poco menos que un minuto, como el zumbido de un mosquito en la soledad de una noche de verano. El tiempo parece congelado. Sucede en estos pueblos turísticos durante el invierno: todo parece volver a su principio; es cuando la nada de donde salieron vuelve a ser monarca absoluta de su existencia: nada ha pasado, nada ha sucedido ni sucederá. Muertos hubo, los hay y vendrán en este silencio de la madrugada que todo lo acoge en su seno oscuro, aspero, violento. Cuando los recuerdos son la compañía del solitario la noche no es dulce ni buena y eso que dicen que la premisa imprescindible para estar muerto es haber vivido y en una existencia al igual que llantos hay risas, igual que traidores los hay fieles. Vivos hay, los hubo y vendrán nuevos con la genética ya modificada: un palimpsesto genético y mental.

28 diciembre
Los últimos días de este año me pillan leyendo una de las obras que más agitó la politología de los años sesenta: algunas cosas del «Hombre unidimensional», que entonces parecían exageradas, han sido superadas, pero su hilo argumental es el que sigue vigente: la instrumentalización de nuestra existencia por el poder da igual el color del que sea éste; «la lucha contra una forma de vida que disolvería la base de la dominación». Hablar en estos momentos de la dominación es baladí: estamos a la par que una lata de refresco, pendientes de un «like» en cualquier red social, somos gregarios, numerados, gadget, muy lejos de aquellos sesenta donde la lucidez todavía imprimía carácter y discusión, aunque entonces ya Warhol nos pintara seriados en las latas de sopa Campbell visualizando la unidimensionalidad en la fusión de los rostros de Marilyn y Mao.

31 diciembre
Los titulares señalan que se va un año apocalíptico. Los y las asustaviejas han tenido su año de gloria y en las redes se ensañan con el concejal de Fiestas a cuenta de la cabalgata. Si de verdad quieren aterrorizarse empiecen el año leyendo los «Inhumanos» de Philippe Claudel, 25 relatos que no dejan indiferente. Pero, ¿estamos tan lejos de eso? Ahí dejo la pregunta en la que reflexionaré mientras consumo el rito de las doce uvas oyendo a Nathy Peluso.

¡¡¡Feliz 2022!!!

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