Cultura y Patrimonio garantiza la estabilidad de los yacimientos tras la subida temporal del nivel freático en Almuñécar

 

La Concejalía de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento de Almuñécar ha trasladado un mensaje de tranquilidad ante la acumulación puntual de agua registrada en los yacimientos arqueológicos de la fábrica de salazones del parque El Majuelo y en el acueducto y las termas romanas de La Carrera, tras los recientes episodios de lluvias intensas.

El concejal del área, Alberto Manuel García Gilabert, ha explicado que la subida del nivel freático es “un fenómeno completamente normal y natural después de precipitaciones tan abundantes en pocos días”, destacando que se trata de agua limpia que se renueva de manera constante.

“Aunque se extrajera, volvería a manar porque procede del subsuelo. No estamos ante un problema estructural, sino ante el comportamiento habitual del terreno en estas circunstancias”, ha señalado el edil.

Durante las lluvias, el terreno se ha saturado y el nivel freático ha ascendido hasta alcanzar la superficie, convirtiendo de manera puntual tanto el recinto de El Majuelo como el entorno del acueducto de La Carrera en una especie de fuente natural.

Por su parte, la arqueóloga municipal, Elena Navas, ha recordado que en época romana este fenómeno no se producía del mismo modo, ya que el acuífero desaguaba directamente en el mar. “Cuando se construyeron estas infraestructuras, tanto El Majuelo como el acueducto se encontraban en superficie. Con el paso de los siglos, el río ha ido depositando sedimentos que han cubierto la cuenca del Río Seco y los propios restos arqueológicos, de forma que hoy el yacimiento está varios metros por debajo del nivel actual del suelo”, ha explicado.

En la actualidad, el agua superficial circula por encima del recinto, que además está delimitado por muros, lo que genera una acumulación que técnicamente puede entenderse como una gran alberca natural. No obstante, Navas ha precisado que, aunque la presencia de agua haya sido abundante, el nivel descenderá progresivamente a medida que el terreno drene de forma natural.

En cuanto al aspecto del agua, ha detallado que puede arrastrar microorganismos, esporas, semillas o larvas que, con temperaturas adecuadas, generan una lámina de tonalidad verdosa en la superficie. “Aunque visualmente pueda parecer una charca, es agua limpia que se renueva continuamente desde el subsuelo. No está estancada ni se corrompe, sino que mana lentamente y se mantiene en movimiento”, ha aclarado.

Respecto al estado de los restos arqueológicos, la arqueóloga ha indicado que, si bien han estado en contacto con el agua, no será posible realizar una valoración definitiva hasta que el recinto quede completamente desaguado. En cualquier caso, ha recordado que “las construcciones romanas estaban concebidas para resistir estas condiciones. Las piletas, de hecho, fueron diseñadas para contener líquidos y están revestidas con opus signinum, un mortero hidráulico impermeable preparado para el contacto directo con el agua, lo que garantiza su durabilidad”.

Por otro lado, el concejal ha avanzado que los servicios municipales de limpieza reforzarán las tareas de retirada de papeles y residuos que puedan caer al interior del yacimiento, actuando dentro de las posibilidades técnicas y de seguridad que permita la situación actual.

Finalmente, García Gilabert ha reiterado el mensaje de calma, insistiendo en que se trata de un fenómeno natural derivado de las lluvias recientes y que el nivel del agua descenderá de forma gradual en las próximas semanas.

 

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