
Cualquier moneda es un objeto, pero ante cualquier otro ésta provoca el mayor de los deseos, ya que con su posesión se puede acceder al resto de objetos, menos a los más profundos y acaso los esenciales, dirían los metafísicos en un alarde de espiritualismo. No obstante, y en caso del euro ¿conocemos su historia, su significado? Pese a que la moneda empezó su circulación e 2001, siendo la moneda de valor económico para muchos de los países de la Comunidad Europea, desconocemos a que responde los símbolos que ilustran la pieza.
Según Heródoto, la cuna de la moneda fue Lidia, pueblo actual de la costa meridional de Turquía, que en el siglo VII a.C crearon un primer tipo de moneda mezcla de oro y plata que se conoció con el nombre de electro y que era un medio de intercambio fácil de transportar. Para certificar su peso y la calidad del metal, y por tanto su valor, cada moneda levaba grabados determinados símbolos como motivos mitológicos o bien objetos que representaban a la ciudad emisora. Poco a poco acabó convertida en una mercancía en sí y la riqueza dejó de medirse por la posesión de tierra, sino por la de las monedas.

Al respecto de este tipo de monedas, y concretamente de una serie de ellas encontradas en Almuñécar de época púnica, le remitimos a un estudio realizado por el sexitano Antonio Ruiz que pueden consultar en este enlace: https://arqueologiadesks.com/2022/04/28/las-monedas-de-seks/
Pero fue, en el siglo IV a. C., Alejandro Magno el primero en fijar un sistema monetario nacional uniforme, valido para su imperio. Esta moneda se llamó tetradracma, llevando en el anverso dibujada la efigie de Heracles, mítico antepasado de Alejandro, y el reverso la imagen de Zeus, el soberano del Olimpo.
Y es con Roma cuando el recorrido de la moneda empieza la trayectoria que marca la nuestra como en tantos ordenes de nuestra vida. Al primer tipo de moneda que usaron los romanos la llamaron aes, que con el tiempo fue sustituida por el denarius, de donde deriva el término «dinero» y que en su origen valía diez ases. Como curiosidad el denario como unidad monetaria que reflejada en el dinar, moneda tradición de algunos países islámicos. Con el tiempo el denarius sería sustituido por el solidus cuyo nombre acabo designando la remuneración (sueldo) y legando otra etimología a nuestro acervo lingüístico.
Y si antes, la moneda en su anverso y reverso contenían imágenes y grafías de deidades o localidades de origen, fue Julio Cesar en el siglo I a. C. quien consiguió que el Senado de Roma le permitiera estampar su imagen en ella y que por primera vez se representara la imagen de un personaje vivo. Rompiendo con la tradición que impedía reproducir las facciones de un contemporáneo para evitar que se creara culto a la personalidad y que los romanos detestaban desde que en 509 a. C. expulsaran a sus reyes pasando de la monarquía a la república. De esta modificación tenemos ejemplos en la colección de monedas existentes en la Cueva de Siete Palacios de Almuñécar donde se pueden contemplar varias piezas procedentes de distintos puntos de yacimientos arqueológicos de la época romana donde aparece la esfinge de varios emperadores.
Volviendo a la actualidad, y a nuestra moneda euro, hay que señalar que la Unión Europea recurrió a referentes culturales de la Grecia clásica para escoger nombre y símbolo a la moneda única. Así el símbolo € es la epsilon del alfabeto griego como letra inicial de Europa. Y quién fue Europa, pues una princesa fenicia a la que Zeus sedujo bajo la apariencia de toro. De este hecho, más que seducción rapto, la bella Europa engendró a Minos, rey de Creta, a Sarpedón, rey de Licia y al mismísimo Radamantis, juez del Infierno. En un principio Europa se empleo para aludir a la Grecia continental pasando posteriormente a designar a todas las tierras al norte del mar Mediterráneo. Y de esta manera el euro es nuestra moneda.







