
En nuestro recorrido por la gastronomía sexitana hoy toca un lugar especial, que aparte su generosa carta en pescado y carnes, tiene como especialidad el arte pizzero
La carta que muestra, Chacho Juan (avenida de Europa de Almuñécar, con vistas al Parque Botánico El Majuelo) refleja una propuesta de pizzería que combina lo clásico con guiños locales y toques creativos. Desde opciones tradicionales como la Margarita o la Napolitana, hasta combinaciones más elaboradas como la Burrata o la Carletto, el menú evidencia una clara intención de satisfacer tanto a los amantes de lo sencillo como a quienes buscan sabores más complejos. Ingredientes como la mozzarella, el tomate fresco, embutidos, pescados y verduras se entrelazan con productos más gourmet —rúcula, queso de cabra o salmón— creando una oferta variada y equilibrada.
Entre todas las propuestas destaca una especialidad con identidad propia: la pizza “Chacho Juan”. Esta creación reúne tomate, mozzarella, jamón serrano, champiñones, alcachofas y cebolla, una combinación que resume perfectamente el espíritu del local. La mezcla de ingredientes tradicionales con matices intensos y texturas variadas ofrece una experiencia completa: el sabor profundo del jamón serrano, la suavidad de la mozzarella, el toque terroso de los champiñones y el carácter de la alcachofa se equilibran con la frescura del tomate. Es una pizza que no solo alimenta, sino que cuenta una historia gastronómica ligada al entorno mediterráneo.
El contexto en el que se disfruta esta carta es igualmente relevante. El local se encuentra en la avenida de Europa de Almuñécar, con vistas al Parque Botánico El Majuelo, un espacio que combina naturaleza y legado histórico. En lo alto del parque se alzan las murallas de poniente del Castillo de San Miguel, cuyos restos reflejan el paso de civilizaciones romana, árabe y cristiana.
Así, la experiencia va más allá de la comida: se trata de un encuentro entre gastronomía y paisaje. Disfrutar de una pizza como la “Chacho Juan” en este enclave convierte una comida cotidiana en un momento especial, donde el sabor se mezcla con la historia y el entorno único de la costa granadina.







