El mercadillo dominical de Almuñécar hace un paréntesis en verano y el paseo Blas Infante se destina a aparcamiento

La Policía Local de Almuñécar ha recordado que, como cada verano, el mercadillo dominical de antigüedades y artículos de segunda mano permanecerá suspendido durante los meses de julio y agosto. Como consecuencia, el paseo Blas Infante quedará habilitado como aparcamiento público todos los días de la semana para reforzar la oferta de estacionamiento en plena temporada alta.

La medida responde al incremento de la afluencia de visitantes que registra el municipio durante el verano y permitirá disponer de un mayor número de plazas en una de las zonas con más demanda, facilitando el acceso tanto a los vecinos como a los turistas que disfrutan del litoral sexitano.

El espacio permanecerá destinado al estacionamiento de vehículos hasta el inicio de las Fiestas Patronales, recuperando posteriormente su función habitual una vez finalizados los festejos. El mercadillo dominical volverá a instalarse a partir del mes de septiembre, cuando concluya el periodo de mayor presión turística.

Desde la Policía Local se agradece la colaboración y comprensión de la ciudadanía ante esta modificación temporal de usos, adoptada con el objetivo de mejorar la movilidad y el estacionamiento durante los meses de verano.

Un rastrillo con historia y valor social

El mercadillo de los domingos forma parte desde hace años de la vida cotidiana de Almuñécar. Más que un simple espacio de compraventa, se ha consolidado como un punto de encuentro donde conviven el coleccionismo, las antigüedades, los objetos curiosos y los artículos de segunda mano, atrayendo tanto a vecinos como a visitantes.

Este tipo de rastrillos desempeña además un importante papel en la economía circular. Dar una segunda vida a muebles, libros, discos, herramientas, juguetes o piezas de colección favorece un consumo más sostenible, reduce la generación de residuos y contribuye a preservar objetos con valor histórico, sentimental o artesanal que, de otro modo, podrían perderse.

Con el paso de los años, los mercadillos de segunda mano se han convertido en auténticos escaparates de la memoria colectiva, lugares donde cada objeto guarda una historia y donde el intercambio comercial se mezcla con la conversación, el paseo y el descubrimiento. Su regreso en septiembre permitirá recuperar una de las citas dominicales más singulares del calendario local, una tradición que combina patrimonio popular, reciclaje y convivencia ciudadana.

 

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