El próximo domingo 21 de septiembre se cumplen 18 años de aquel mediodía de 2007 en el que una tromba de agua inesperada convirtió en apenas minutos las calles de Almuñécar en auténticos ríos desbordados. En menos de una hora, el municipio costero recibió precipitaciones torrenciales que desbordaron ramblas y cauces, arrastrando coches, mobiliario urbano y anegando viviendas y locales.
El episodio dejó un balance trágico: un hombre perdió la vida al quedar atrapado en el garaje de su vivienda, mientras intentaba resguardarse de la inundación. Numerosos vecinos tuvieron que ser rescatados de sótanos y bajos comerciales, sorprendidos por la rapidez con la que el agua cubrió buena parte del casco urbano.

Los daños materiales fueron cuantiosos. El Ayuntamiento de Almuñécar cifró las pérdidas en más de seis millones de euros solo en infraestructuras públicas, a lo que se sumaron graves desperfectos en viviendas, comercios y cultivos de los valles cercanos. El suministro de agua potable se vio interrumpido y la red de saneamiento sufrió daños significativos.
La imagen del día siguiente mostraba un municipio devastado: coches amontonados en calles estrechas, barro cubriendo aceras y muros derrumbados en distintos puntos de la localidad. Vecinos, bomberos, protección civil y fuerzas de seguridad trabajaron sin descanso para devolver cierta normalidad a la vida diaria
Tras el desastre, la Junta de Andalucía y el Gobierno central declararon la zona como catastrófica, abriendo así la vía para ayudas extraordinarias a vecinos y empresarios afectados. A pesar de ello, muchos recordaron durante meses la impotencia vivida aquella tarde de septiembre, cuando la lluvia transformó Almuñécar en un escenario de destrucción en cuestión de minutos.
Recordando este suceso, el portavoz de Izquierda Unida de Almuñécar, Francisco Fernández, señala en redes sociales que «estaría bien que el Ayuntamiento hiciera las gestiones oportunas ante la Junta de Andalucía para quitar del cauce de Río Seco las toneladas de tierra que ocupan el cauce. Siempre es mejor prevenir que lamentar»







