El siglo XIX en España se caracterizó por una gran inestabilidad político-social. El fracaso de las ideas renovadoras de 1812 provocó un auténtico choque entre renovadores y tradicionalistas. Con la caída de la Primera República Española, Argelia conoció la llegada de miles de refugiados españoles. De esta manera Argelia se convirtió en tierra de asilo desde el XIX.
Emigrar a Argelia fue una oportunidad para muchos españoles que aspiraban a mejorar sus condiciones de vida. Esta emigración española, se vio favorecida por la necesidad de Francia de europeizar Argelia. Y para ello necesitaba ciudadanos europeos.
La evolución de la colonia hispana se observa perfectamente en el hecho de que en 1841 eran 9.478, en 1881 ascendían a 114.320 y en 1889 a 157.560. No cabe duda de la extraordinaria importancia que los colonos españoles tuvieron en la Argelia francesa. En 1841, eran 9.478 españoles y 11.322 franceses. De los 181.000 extranjeros de Argelia en 1881, los hispanos sumaban 114.320.
Se llegó a decir que Orán era una ciudad española. Destacamos la importancia de instituciones españolas en la vida argelina como la Cámara de Comercio española, el Círculo Hispano-Francés o la Protección Española. En Orán todavía queda en pie una plaza de toros. Y existieron periódicos españoles como El Correo de Orán, fundado en 1888, luego llamado El Correo de España que duró hasta 1931 y varios semanarios editados en Argel y Orán.
Los españoles procedían mayoritariamente de Almería, Murcia, Alicante y Valencia y se adaptaron con facilidad a las duras condiciones de vida y trabajo.
Francia veía con recelo este incremento de la presencia española y decide modificar las leyes en beneficio de sus intereses coloniales. La concesión automática de la ciudadanía francesa a los europeos nacidos en la colonia a partir de 1889, el sistema de integración a través de la escuela pública, gratuita y obligatoria, y las consiguientes posibilidades de ascenso social permitieron que la mayoría de los descendientes de españoles terminaran sintiéndose franceses, y más concretamente franceses de Argelia. A pesar de todas estas trabas administrativas, los españoles continuaron emigrando a Argelia y en 1931 eran la mayor colonia extranjera existente en el país, con una población de 137 759 frente a los 133 128 franceses. Del medio millón de europeos nacidos en Argelia, aproximadamente 40 por ciento tenía origen español. La importancia de la nacionalidad francesa se convirtió en una necesidad vital para todos los emigrantes españoles deseosos de forjarse un porvenir digno y más seguro en la colonia francesa.
Argelia resultaba atractiva: un territorio con grandes posibilidades económicas, poco explotado, con un clima similar al levantino, mucha tierra y baja densidad de población autóctona . Las sequías que asolaron el sur de España a mediados del siglo XIX provocaron un aumento de esta emigración y en 1866 ya se contaban noventa mil españoles en la región de Orán y unos sesenta mil en la de Argel. A los colonos se les adjudicaban lotes en concesión administrativa para luego consolidar la propiedad. Los primeros españoles que van a Argelia tenían escasa cualificación laboral y en su mayoría procedían de áreas rurales. Pero este perfil cambia a partir de principios del siglo XX.
Hacia 1840, los españoles representaban casi la mitad de los ciudadanos europeos y en el medio rural este porcentaje era mucho mayor. Las sequías que asolaron el sur de España a mediados del siglo XIX provocaron un aumento de esta emigración y en 1866 ya se contaban noventa mil españoles en la región de Orán y unos sesenta mil en la de Argel.
A principios del siglo XX habitaban en Argelia 421.000 franceses de origen y naturalizados y 160.000 españoles que no aceptaron la nacionalidad francesa, dos tercios de los cuales residían en la región occidental donde eran mayoría. En Sidi-Bel-Abbés, por ejemplo, 20.000 de sus 32.000 habitantes habían nacido en España. En Argel había barrios de españoles. Se dedicaban a la agricultura con especial incidencia del esparto o la vid, al comercio o a la industria.
De los naranjales de Argelia surgió el refresco francés Orangina, cuya fórmula se debía al farmacéutico valenciano Agustín Trigo inventor del Tri-Naranjus. De origen español son los escritores Albert Camus o Emmanuel Robles.
El estallido en 1914 de la I Guerra Mundial explica que entre 1914 y 1919, varios miles de españoles regresaran a la Península. La crisis provocada en 1929 por el hundimiento de la bolsa de Nueva York, que afectó también a Francia y a su colonia argelina, explica que la colonia española descendiera a los 109.821 individuos en 1931 y a los 92.290 en 1936.
La última gran oleada llegada a Orán ocurrió en 1939, tras el final de la Guerra Civil Española. A lo largo de la contienda arribaron a sus costas unos 12.000 exiliados españoles. Uno de los contingentes más famosos fue el desembarco en el puerto de Orán, el 29 de marzo, de unos tres mil españoles procedentes del puerto de Alicante a bordo del Stanbrook.
La independencia argelina en 1962 supuso el dramático éxodo de la población europea: de aproximadamente un millón de pieds-noirs, solamente unos 50.000, los que habían apoyado la lucha independentista argelina, se quedaron en el país norteafricano. Si la gran mayoría emigró a Francia, una parte importante lo hizo a España.
España y Argelia, tienen una historia compartida que debe ser conocida, estudiada, y divulgada. Por que en tiempos de zozobra, mirar hacia estos puentes olvidados pueden abrir nuevas vías de diálogo y comprensión entre las dos orillas del Mediterráneo.






