La fontana de Sexi / Juan Bolívar

No sé si ustedes, lectores de este texto, convendrán conmigo en que cuando se modifica algo es para hacerlo más bello. Pues bien, desde mi humilde punto de vista, el singular afloramiento rocoso del monumento natural de los peñones de San Cristóbal, emblema de nuestro municipio y cargado de una gran belleza intrínseca se ha visto “perturbado” por la construcción de una supuesta fuente, hecha de un impreso alicatado kitsch, fotocopia de los originales, que me recuerda una modesta construcción doméstica y que sinceramente considero que no le aporta nada a la hermosura natural del espacio.

El inolvidado Jesús Serrano nos decía en su libro Paseo bajo la media luna :¨nuestro pueblo es realmente bello. Si sabemos conservarlo no solo dejaremos una estampa imborrable para nuestros hijos. También les habremos dejado prosperidad económica”. Pero ante esta construcción que se une a la desnudez de vegetación en que han dejado a la adyacente plaza de Abderramán podemos inferir que las palabras del recordado profesor no han sido atendidas.

Como complemento a lo anterior les acerco una experiencia cotidiana: Yo acompaño a muchos visitantes por nuestro barrio de San Miguel, esa mítica Madinat al-Munakkab nazarí, muchos de ellos me hacen la observación de las variopintas fachadas que “decoran” las viviendas que vamos recorriendo comparándola con la encantadora simplicidad de las casas encaladas de pueblos cercanos. Me pregunto por qué tiene que ser tan difícil mantener nuestro atractivo paisaje urbano y por contra lo fácil que resulta ir perdiendo su primitiva y ancestral belleza como ya anticipara el escritor Martín Santos allá por los años sesenta del pasado siglo.

Estoy convencido de que si el príncipe omeya llegara a nuestra costa en estas fechas y viera el despropósito que han colocado a los pies de su estatua, en vez de desembarcar aquí seguiría su rumbo buscando otro lugar más idóneo. Por cierto, este personaje fue, en contraste a lo que estamos denunciando, el que dos años antes de su muerte inició la construcción de la deslumbrante mezquita mayor de Córdoba, expresión del esplendor de al-Andalus. En fin.

 

También podría gustarte