La hostelería de Almuñécar comienza a notar el impacto económico del mal tiempo

Las sucesivas borrascas que azotan la Costa Tropical están afectando de forma directa al consumo y a la afluencia de clientes


La hostelería de Almuñécar empieza a padecer de forma evidente las consecuencias económicas del prolongado episodio de inestabilidad meteorológica que viene registrándose en la Costa Tropical en las últimas semanas. Las sucesivas borrascas, acompañadas de lluvias persistentes, viento y un notable descenso de las temperaturas, están repercutiendo negativamente en el consumo y en la llegada de clientela a bares, restaurantes y cafeterías del municipio.

Profesionales del sector coinciden en señalar que el mal tiempo continuado ha provocado una reducción significativa de la actividad, especialmente en los establecimientos situados en zonas costeras, paseos marítimos y espacios abiertos, donde la climatología es un factor determinante. Las terrazas, uno de los principales reclamos de la hostelería local durante buena parte del año, permanecen prácticamente vacías en jornadas marcadas por la lluvia y el viento.

A esta situación se suma la cancelación o aplazamiento de desplazamientos de visitantes procedentes de otros puntos de la provincia y de Andalucía, así como una menor movilidad de la población local, que opta por reducir salidas y gasto ante unas condiciones meteorológicas adversas que se han prolongado más de lo habitual.

Desde el sector se subraya que, aunque el invierno suele ser una época de menor actividad, la concatenación de borrascas está agravando un periodo ya de por sí delicado, afectando a la facturación diaria y a la viabilidad de pequeños negocios. Algunos hosteleros advierten de que esta situación llega tras meses de incrementos en los costes energéticos y de suministros, lo que estrecha aún más los márgenes económicos.

Las previsiones meteorológicas, que apuntan a la continuidad de la inestabilidad en los próximos días, mantienen la preocupación entre los empresarios, que confían en una mejora del tiempo para recuperar paulatinamente la clientela y la actividad, especialmente de cara a la antesala de la primavera.

Mientras tanto, la hostelería de Almuñécar resiste a la espera de que el temporal dé una tregua y permita reactivar uno de los motores económicos del municipio, estrechamente ligado al turismo, al ocio y a la vida social en la calle.

 

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