Fue una de esas imágenes rápidas de Internet que luego ya no sabes encontrar; yo, al menos. La viñeta, en color, recordaba a Forges. Una pareja ve la televisión. En la pantalla, una caricatura de un Tellado furibundo. “Me da miedo, dice el hombre, de que puedan ganar las elecciones”. La mujer, mientras hace calceta: “Me da más miedo que las pierdan”.
Si el nefasto 23 de julio de 2023, Feijóo puso en su boca, el primero, las palabras “gobierno ilegítimo” qué harían ahora si volvieran a perder. ¿Qué harían los Supremos? ¿Sentarían en el banquillo a Pedro Sánchez por traición por el asunto de Ceuta hasta echarlo de una puta vez? Nada es imposible. Una derrota de Feijóo sería un don del cielo para Ayuso. Paradojas de la política. Un perro Sánchez superviviente para abatir e insultar, seguir frente al mismo enemigo con la misma o peor retórica, y Feijóo más desaparecido que Pablo Casado, el insolente. Vía libre a la Moncloa para la virreina de España.
Decía el profesor Lluís Orriols que las apariciones de los candidatos en los medios no suelen alterar mucho la intención de voto. Pero decía también que la sombra de una audiencia numerosa es alargada. Y que ese sí es un factor a tener en cuenta. Sánchez batió record de audiencia en la noche del jueves 22.
Y por si faltara poco, a la mañana siguiente, los estrategas del PP mandan a Feijóo a desayunar en una radio enemiga, la SER. Así que a la sombra del relumbrón de Sánchez en vaqueros y todo el mundo mediático comentando las ocurrencias de Broncano y las salidas jocosas del presidente candidato, Feijóo, bien centrado por el periodista Aimar Bretos, dice no sé qué del IRPF del salario mínimo que se embolsa el gobierno, o sea, Sánchez, y resulta que ese impuesto no se paga o se devuelve con la declaración a Hacienda. Algo así. Habla del aborto y las adolescentes con chupachups, queriendo ser ingenioso y resulta cruel. Manifiesta su ignorancia política, económica y universal al alabar la gestión del disparatado Milei. El tiernamente abrazado, a hurtadillas, por Ayuso. ¡Siempre Ayuso! Cree que el feminismo es una cosa de ósmosis cutánea que se transmite con la convivencia con mujeres y algunas insensateces más, como la historia de la pizza y el recibo de pago por el que el okupa se apalanca en tu casa “varios años”.
Al día siguiente sólo se hablaba de Broncano y el pin de perro Sánchez en su camisa. Ni siquiera se comentó el cacareado voto en blanco del señor González y su advertencia de una “rebelión de los siervos”. ¿Qué querrá decir? A ver si el señor González, a quien tanto le gusta ser jarrón chino en tertulias afines, o sea, de derechas, tiene un rato libre y nos cuenta qué fue aquello de los GAL.
Tomás Hernández






