Los abajo firmantes / Tomás Hernández

Los abajo firmantes

Oigo la noticia en el duermevela de la madrugada, cuando los viejos pensamos “que todo fue sencillo y amanece”, que leí el algún sitio. La noticia era una propuesta contra la implementación del Reglamento de la Ley de Extranjería. Se trataba de ampliar los requisitos y reducir los plazos para facilitar la tarjeta de residencia a las personas desprotegidas de todo amparo legal por no haber nacido aquí y ser pobres. Si se tratara de un príncipe medieval de Arabia Saudí o similar, o de un ruso enriquecido, que viene a comprarse un casoplón con grifos de oro, extenderíamos la alfombra y el halago. Alguien recordaba estos días la frase de Balzac: “En el origen de toda gran fortuna hay siempre un crimen”.

La solicitud parlamentaria para oponerse a esas mejoras, que no son otra cosa que derechos humanos, fue presentada por VOX y avalada y votada por el PP. El argumento de VOX fue rotundo, claro y eficaz. Casi un silogismo tomista. Lo más sagrado que tenemos es la patria, nuestra identidad, dicen. ¿Vamos a dejar que unos moros o unos negros, y además pobres, nos la arrebaten? Luego, argumentan con las mentiras de las violaciones a nuestras mujeres, cómo les gusta ese posesivo, y las falsedades de la delincuencia, que da hasta asco recordarlas. Lo del PP fue una digresión esotérica entre los derechos de los inmigrantes buenos y su utilidad económica. Este argumento, el del rendimiento económico para el país, me parece un poco vergonzoso. “Te acojo, porque te exploto”, podríamos decir. A veces también lo he oído en personas de izquierda; no por eso deja de ser menos humillante. Para los creyentes católicos el Génesis recuerda que “la tierra es del Señor, y tú, un caminante en ella”. Para los menos creyentes, “la tierra es para el que la trabaja”.

Al volver a casa, después de la compra del jubilado y el café con algún amigo, busqué información sobre la noticia de la madrugada y en qué se mejoraba la ley con la ampliación de esos supuestos de arraigo. También alguna opinión que matizaba o se oponía a determinadas cuestiones. No es este el lugar ni yo la persona apropiada para hablar de eso. Pero algo me llamó la atención. La propuesta de la derecha, ya no sabe uno donde colocar lo de extrema, fue rechazada por una exigua diferencia de ocho nueve votos. A esa distancia estamos del abismo y la barbarie.

Tomás Hernández

 

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