Ziad Kaddash
Chocolate y pescadores
¿Sabes qué le gusta a Jumana, amigo mío?
Le gusta Dios, Gaza, la lluvia, los minaretes de su escuela, Umm Ayoub, Mahmoud Darwish, su amiga Nasreen,
los barcos, los libros de su padre y el chocolate…
¿Sabes con qué sueña Jumana, amigo mío?
Sueña con ser un genio que guía a los pescadores pobres de Gaza a los lugares donde hay mucho pescado,
conoce a los pescadores pobres uno a uno,
los distingue por sus suspiros, sus toses, sus pasos, sus sombras, sus voces,
sus barcas delgadas, su sueño, su miedo, su cansancio y sus bocas con pocos dientes…”
Hace quince años, en la feria del libro en Ramala, me senté con Salim Naffar:
Salim era una montaña enorme de fuego y una gran masa de algodón.
Cada vez que Salim escribía un poema, se incendiaba en nosotros y en él un fuego,
surgía una pregunta, y brillaban los ojos de un niño.
Le llamé “poeta de la infancia y los incendios”,
porque mantenía un equilibrio genial entre la montaña de fuego dentro de él y la gran masa de algodón…
Salim dejará Ramala para regresar a su casa en Gaza,
cargado con barras de chocolate para Jumana,
un regalo de su “tío Zozo”, como ella me llama.
El chocolate llegará a Jumana,
me llamará con su voz que se parece a la voz de Gaza.
No me pregunten por la voz de Gaza; ya les dije que no puedo explicarlo.
El 7 de diciembre de 2023, el poeta palestino Salim al-Naffar fue asesinado junto a su esposa, sus hijas, su único hijo Mustafa, su hermana, su cuñado y sus sobrinos, en un bombardeo sobre su casa en el barrio Al-Nasr. Su viaje terminó sobre y bajo la tierra de Gaza.






