Las mañanas en el patio / Chocolate y pescadores – Ziad Kaddash / Tomás Hernández

Ziad Kaddash

Chocolate y pescadores

¿Sabes qué le gusta a Jumana, amigo mío?

Le gusta Dios, Gaza, la lluvia, los minaretes de su escuela, Umm Ayoub, Mahmoud Darwish, su amiga Nasreen,

los barcos, los libros de su padre y el chocolate…

¿Sabes con qué sueña Jumana, amigo mío?

Sueña con ser un genio que guía a los pescadores pobres de Gaza a los lugares donde hay mucho pescado,

conoce a los pescadores pobres uno a uno,

los distingue por sus suspiros, sus toses, sus pasos, sus sombras, sus voces,

sus barcas delgadas, su sueño, su miedo, su cansancio y sus bocas con pocos dientes…”

Hace quince años, en la feria del libro en Ramala, me senté con Salim Naffar:

Salim era una montaña enorme de fuego y una gran masa de algodón.

Cada vez que Salim escribía un poema, se incendiaba en nosotros y en él un fuego,

surgía una pregunta, y brillaban los ojos de un niño.

Le llamé “poeta de la infancia y los incendios”,

porque mantenía un equilibrio genial entre la montaña de fuego dentro de él y la gran masa de algodón…

Salim dejará Ramala para regresar a su casa en Gaza,

cargado con barras de chocolate para Jumana,

un regalo de su “tío Zozo”, como ella me llama.

El chocolate llegará a Jumana,

me llamará con su voz que se parece a la voz de Gaza.

No me pregunten por la voz de Gaza; ya les dije que no puedo explicarlo.

El 7 de diciembre de 2023, el poeta palestino Salim al-Naffar fue asesinado junto a su esposa, sus hijas, su único hijo Mustafa, su hermana, su cuñado y sus sobrinos, en un bombardeo sobre su casa en el barrio Al-Nasr. Su viaje terminó sobre y bajo la tierra de Gaza.

 

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