Modo cucharón en AYolanda

 

El restaurante a AYolanda, situado en lo que viene llamándose Bulevar de los Bajos de El Fenicio, nos invita este mes de noviembre a otra degustación culinaria que tiene a la cocina del caldero y en concreto la llamada caldereta como protagonista.

as octubre, que AYolanda dedico al arroz, ahora en noviembre propone los clásicos guisos de cuchara realizados en uno de los utensilios clásicos de la cocina de todos los tiempos como lo es el caldero que del latín caldarium, es un recipiente de fondo cóncavo y preferentemente metálico de dos asas y utilizado para calentar, acarrear y revolver todo aquello que pueda contener y hemos conocido en todas nuestras cocinas.

Es un clásico el comer la caldereta entre amigos como rito campero y marinero de compartirla. «Cuchará y paso atrás» se dice en esos encuentros de pesca y caza donde el guiso tan sabroso como contundente acompaña la jornada. «Leña vieja, vino viejo, amigos viejos,… y si vinieran más de los previstos bastará con mucho pan con el que mojar y mucha patata con que doblar la olla. Nadie se quedará sin comer. Nada tan socorrido. Nada tan ancestral. Para bien o para mal», dice la leyenda.

En la literatura clásica el caldero más famosos es el de las brujas de Macbeth donde podía verse el pasado, el presente y el futuro, en la de nuestro tiempo tenemos las calderetas de pescado cientos de veces glosadas por Manuel Vicent en sus artículos y libros.

En la historia, según cuentan «Alfonso XIII, estando en tierras extremeñas, dio por comer caldereta. Quizá fuera en una de esas jornadas de caza que tanto le agradaban. La caza y la caldereta hacen buenas migas. El orden de los factores no altera el resultado. Las migas y la caza hacen buena caldereta. O también, las migas y la caldereta hacen buena caza. Sea como fuere, fuera donde fuere, al monarca le resultó en extremo placentero aquel guisote recio y campero. Tanto le satisfizo la simpar receta que ordenó (rogó) a su cocinero que tomara buena nota de ella y se la llevara a palacio».

En AYolanda tenemos este noviembre para recrear de la cuchara al paladar con en tres creaciones culinarias de esta especialidad y poder degustarla con pulpo y patatas, cordero segureño y rape y carabineros. Y todo con la brisa, el salitre y el mar que diría Vicent.

«El paladeo de la comida como un arte, además de su imprescindible soporte biológico, corresponde a una humanidad avanzada. Por tanto banquete, o fiesta del paladar, equivale a civilización»

María del Carmen Soler

 

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