El acueducto romano de Almuñécar (s.I), es el ejemplo de conducción de agua mejor conservado de toda Andalucía, en el que se aplica una gran cantidad y variedad de soluciones técnicas cuyos elementos aún se mantienen; además fue el primero que se estudió, en 1931 y que se publicó, en 1949. Lamentablemente, esta formidable obra de ingeniería que conserva 7 km de recorrido, se ha visto afectada en uno de los tramos más visitados e importantes al tratarse de un sifón del acueducto, se trata del recinto de La Carrera, donde los restos arqueológicos están integrados en un parque y una plaza pública. El espacio está a tres metros de profundidad con respecto a la superficie actual de la calle, delimitado por muros de hormigón y rodeado por una barandilla metálica que permite contemplar el gran conjunto arqueológico formado por un edificio de termas romanas; un monumento funerario, asociado a la calzada romana que pasaba bajo los arcos del acueducto funcionando como si de un gran arco de triunfo se tratase; así como un tramo excavado de 100m de longitud, perteneciente una arquería de al menos 17 vanos, que funcionaba como venter o sifón invertido para superar la gran vaguada natural y mantener la presión de agua hasta subirla a la colina donde se situaba la ciudad romana.
La Carrera, es la arteria principal de salida y entrada a la ciudad; un histórico camino real que comunicaba Almuñécar con Granada al norte y con Vélez Málaga, al oeste; al encontrarse el tramo de acueducto en este lugar, se le denominó como “Acueducto de La Carrera”. Hoy día, este espacio forma parte del centro neurálgico de la ciudad.
La sucesión de lluvias persistentes y fuertes vientos que se han producido en enero y febrero de 2026, han afectado muy negativamente al Acueducto Romano de Almuñécar, especialmente al tramo conocido como de La Carrera, que ha sufrido el desprendimiento de un arco y que se encuentra inundado a causa del aumento del nivel freático.
Decimos “un nuevo episodio …”, porque esta circunstancia de inundación y desprendimientos ya se ha producido con anterioridad, pues en el invierno de 1995 se produjeron unas fortísimas lluvias, con la consecuente subida del nivel freático, que provocaron el desmoronamiento de tres pilares de ladrillo, construidos sobre el acueducto en el s.XV.
El arco que se ha derrumbado, estaba situado en el extremo sur y se había construido, en época romana, en el intradós del arco original del acueducto, como queda documentado en los dibujos realizados en 1993, en el transcurso de la excavación arqueológica dirigida por Federico Molina Fajardo, quién interpretó que la humedad en esta zona afectaba los cimientos y desestabilizó los pilares de este arco, por lo que se refuerza con uno nuevo.
Ilustración 1: Doble arco para reforzar el acueducto en el tramo del sifón
El desprendimiento del arco de refuerzo, se ha producido una vez inundado el recinto por elevación del nivel freático. La documentación fotográfica de los primeros días del episodio, muestra la presencia del doble arco, mientras toda la base del acueducto de La Carrera permanece con la base anegada y el nivel freático en aumento. El derrumbe del muro sucede cuando el nivel de inundación está en el punto más alto; esto nos indica que el remano es causa influyente y directa en la caída de la estructura. Los trozos desprendidos del arco han estado bajo el agua hasta que han empezado a emerger por el descenso del acuífero.
Aún es pronto para conocer todos los daños que se hayan podido generar en las estructuras y en el propio espacio público, pues hasta que no baje el nivel de agua, no se podrá hacer una valoración precisa, pero se puede explicar la causa del colapso en el movimiento de presión ascendente del agua y en la aparición de huecos bajo las cimentaciones por desplazamiento de material, lo que genera falta de estabilidad y hundimientos de las estructuras, quizá es lo que ha provocado el derrumbe del arco de refuerzo del acueducto, e igualmente ha podido provocar fisuras y desprendimientos de los morteros, así como grietas en los muros, algo que habrá que inspeccionar.
Considerando que mientras el recinto público permanezca inundado, no se podrá hacer una valoración de daños de los restos arqueológicos, de momento el diagnóstico es previsible, pero no confirmado. Estos espacios acotados por muros y a nivel inferior de la superficie, es donde aflora el agua del acuífero, como un manantial, por lo que es inútil el intento de secar el espacio utilizando un sistema de bombeo, pues el agua seguirá brotando mientras el acuífero esté rebosando de agua. En estos momentos el nivel freático está en descenso y eso permitirá el comienzo, en breve, de los trabajos de recuperación del monumento.
En este tiempo se han acometido actuaciones preventivas para evitar las algas verdes y plagas de mosquitos, también se realizan trabajos de limpieza, aunque la retirada de basura flotando en el agua resulta complicada por la imposibilidad de acceso a los espacios centrales de los recintos inundados y al interior de las termas. No obstante, se utiliza pértiga por las orillas a las que se tiene acceso, evitando pisar estructuras arqueológicas, por el riesgo de afección que entraña.
Por delante queda una ardua tarea de limpieza arqueológica, restauración y consolidación del monumento, así como multitud de arreglos, quizá no tan urgentes como atender al propio acueducto, pero son medidas necesarias para devolver una imagen apropiada del recinto de La Carrera, acorde al Patrimonio Arqueológico Sexitano tan importante y que, sin duda, hará lucir a la ciudad de nuevo.








