Siempre contigo / Angela Garciolo Ruiz / Premio local Cartas de Amor 2021

Angara Verano

 

Querida amiga, compañera y esposa; haciendo uso de mi atrevimiento senil, quiero dedicarte unas palabras lo más sinceras que pueda expresar. La verdadera intención es que sean de amor, pero creo no ser diestro en el arte de las bellas letras, así que disculpa si este tullido en poesía, no tiene la capacidad de llegar a tu corazón. Ni siquiera soy yo quien las plasma en el papel, sino las manos de una de nuestras hijas, para sustituir la minusvalía alfabética que siempre me acompañó.
A los 82 años, me ha dado por embarcarme en esta aventura de recordar por escrito nuestro primer beso, la vez primera que nuestras manos se unieron, cuando nos escondíamos de los mayores para hacer lo prohibido en nuestros tiempos…
Cincuenta años juntos dan para muchas historias, paginas de batallas perdidas, y libros de guerras ganadas. Quizá no pueda hacerse una novela con ella, tampoco una carta de amor, simplemente es nuestra, sencilla, como la vida que nos acompañó.
Estos ojos han visto como te ponías manos a la obra, nunca mejor dicho, para edificar los muros del hogar donde, poco a poco, construimos tabiques para albergar sueños. Ya eras una mujer luchadora, demostrando que la igualdad abanderaba tu vida.
Un buen puchero de hinojos, reunió a familiares y amigos para ver cómo nos dábamos el “sí quiero”. Mucho mejor que variados canapés con mezclas raras o filetes con nombres extranjeros que no conocemos a lo que saben.
Sigues siendo la mujer más guapa del mundo, aquella que en el altar estaba a mi lado, la misma que me acompaña a diario alumbrando mi camino con su inteligencia, tolerancia y bondad.
Cuatro paredes para cuatro sueños, nuestras hijas. No has aspirado a mucho más que verlas feliz, por eso no te tembló el pulso para vender nuestros tabiques y darle a cada una el suyo.
Has sido mi maestra para todo, porque detrás de un hombre torpe, hay una mujer magnífica en todas sus extensiones, capaz de ocultar la sonrisa porque siempre el dinero servía para tapar otros agujeros.
Te has sacado el carnet de conducir cuando lo hizo tu primera hija, has estudiado cada noche que lo hacían ellas, te has casado tantas veces como cada una lo ha hecho, divorciado también unas cuantas, y eres de todos los sexos, razas, religiones y culturas cuando lo son tus nietas.
Tus viajes no han sido más que el camino a casa de tu familia y ya eran un reto para tus piernas. El resto lo has dedicado al trabajo que tan poco reconocido está.
Sé que a veces me pones a parir con nuestras hijas, que si soy un despistado, que si ya me he vuelto quisquilloso y cabezón, pero te aseguro que si en uno de esos despistes me pierdo, sabré volver a ti porque en ese ponerme verde, sigues mirándome por el rabillo del ojo.
Tengo tanto que agradecerte, tantas historias que contar sobre nuestra vida… pero solo voy a pedirte disculpas si no he podido regalarte un anillo de diamantes, si no te he llevado a pasear en un buen coche, si nunca hice honor a lo que eres, una reina y no haber velado tus sueños haciéndolos realidad…pero sobre todo voy a pedirle a la muerte que se oculte de nosotros, para poder seguir unos cuantos años más juntos.

Arrullo

PD. Estoy seguro que tu hija habrá embellecido esta carta, porque yo solo sabría escribirte: TE QUIERO.

Tu fiel esposo

Nadira
Te interesa