
Alfonso de Sierra Ochoa (Almería 1916- Barcelona 1992) fue el último arquitecto municipal de Tetuán. Y uno de los principales actores de la aventura arquitectónica española en el norte de Marruecos.
Sierra inicia su trabajo en Tetuán en un momento de transición. Al principio está influenciado por el ambiente barroquizante que impera en Tetuán, pero luego irá desarrollando su propia personalidad.
Introductor en Tetuán de una arquitectura más moderna y vinculada a lo que se hacía en la época en el resto de Europa, fue profesor de la “Academia de Interventores». Dio clases en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, y de Navarra.
Alfonso de Sierra Ochoa combina su labor de arquitecto municipal con el ejercicio privado de la profesión. En Tetuán, diseña centenares de proyectos de edificios rurales, equipamientos, fábricas, hoteles y viviendas.
Sierra dedicó muchas horas de su vida a reflexionar sobre la modernización de Marruecos y poner en práctica una teoría sobre la ciudad y la vivienda partiendo del respeto y el conocimiento profundo de los valores y los modos de habitar locales. Sus estudios, siguen siendo hoy en día, referentes en el desafío de la modernización marroquí.
Quiso realizar un estudio sobre la Arquitectura Religiosa. Se le negó reiteradamente. La autorización le llegó con la Independencia de Marruecos (1956). Desde ese momento se dedicó al estudio y catalogación del conjunto artístico de la provincia de Tetuán.
Fue tremendamente crítico con los planteamientos urbanos de la Administración del Protectorado. Sierra Ochoa manifestó su disconformidad con el Plan de Ordenación Urbana de Tetuán que había heredado de su antecesor en el cargo de arquitecto municipal. Sierra decía con cierta ironía “para andar por la medina calzarse babuchas y para entender la mentalidad magrebí debe sustituirse el pascual cristiano por el ayuno del Ramadán”. De hecho, durante su estancia en Tetuán vivió algún tiempo en la Medina.
Defendió la necesidad de establecer una verdadera política de vivienda, a través de una legislación y gestión apropiada, unos organismos competentes para su fiscalización y una solvencia económica para emprender medidas a medio y largo plazo. Dos de sus grandes obsesiones fueron la vivienda pública y la protección del patrimonio de la Medina. Buscaba un modelo de ciudad y de vivienda que garantizara el respeto y el derecho de los magrebíes a un espacio habitable digno. Se preguntaba: “Si en un entorno urbano, lo palaciego, siempre minoritario, se defiende y se restaura, ¿por qué no hacer lo mismo con lo popular?”.
Sierra Ochoa defendió la existencia de Viviendas de Promoción Oficial para las familias más desfavorecidas. Para Alfonso de Sierra Ochoa, la vivienda marroquí, en su proceso de modernización, estaba sufriendo una pérdida de sus valores culturales, debido a la asimilación de los modos de vivir y hacer de Occidente. De este proceso responsabilizaba a las clases más pudientes tetuaníes. Su propuesta, fue, modernizar la vivienda manteniendo los valores del hábitat marroquí y actuar sobre la medina sin modificar sus valores permanentes.
La propuesta de Alfonso de Sierra para una vivienda marroquí moderna y mínima, tomó forma al diseñar y ejecutarse el proyecto de barriada de viviendas económicas para marroquíes de Mulay Hassan, en 1953. En él, se presentaba un conjunto urbano formado por varias promociones de vivienda de diferente tipología, en bloque y en trama de baja altura, hasta alcanzar las 400 viviendas del conjunto. Fue el alto comisario García Valiño quien le encargó a Sierra la construcción de una barriada de 382 viviendas mínimas. El Barrio Muley Hassán implicaba una evidente mejora en las condiciones de vida de sus habitantes.
En cuanto a sus escritos sobre la ciudad, destacan los artículos científicos publicados en el Instituto de Estudios Africanos: “El plano de la ciudad de Tetuán” (1960); “Urbanismo y vivienda de Tetuán” (1962).
Realizó un inventario completo del patrimonio arquitectónico del norte de Marruecos. Entre 1944 y 1953, recorrió las calles de sus ciudades, dibujando y fotografiando cualquier detalle urbano que veía de interés. Publica “La Forja Marroquí” y diferentes escritos sobre la “Vivienda y la Arquitectura Popular Religiosa”. Quiere una nueva vivienda desde la modernidad, pero manteniendo los valores del hábitat marroquí y, en la medina.
Fue el máximo representante de la defensa de la Vivienda Pública. Sierra Ochoa criticó las políticas de desarrollo urbano emprendidas por el equipo de urbanistas de Pedro Muguruza. Entre sus estudios, destacó su libro “Notas para una teoría de la vivienda marroquí” (1960), en el que reflexionaba sobre el proceso de modernización de la vivienda tradicional marroquí.
Durante el PEM se realizaron diferentes proyectos sobre la VPO. Destacaron el barrio de viviendas para militares regulares marroquíes de 1917-19 en Tetuán; el edificio de viviendas para funcionarios de la municipalidad de Tetuán de 1940 a 1942; el conjunto de Viviendas para funcionarios del Majzén de Tetuán de 1955.
Sierra Ochoa, pretendía que la ciudad acogiese dignamente a todos sus habitantes, sin distinguir su condición. Su pensamiento y su práctica se centraron en la gestión de un espacio público más habitable, y en la reducción de barrios populares, ajenos a la ordenación y sin acceso a las infraestructuras básicas. Porque entendía su profesión como un servicio, intentando mejorar las condiciones de vida de las personas y mostrando una gran coherencia entre el pensamiento y la acción.
Alfonso un gran maestro y profesor universitario comprometido, trabajador, capaz, exigente y cercano. Su nombre quedó ligado de por vida a la ciudad de Tetuán.







