Sin novedad en el frente (2022, Edward Berger) / Isaac Cabrera Bofill

 

El escritor alemán Erich Maria Remarque publicó en 1920 su obra más conocida por todos nosotros, ‘Sin novedad en el frente’, una novela antibelicista en la que describió el máximo horror de la Primera Guerra Mundial. El autor participó en la guerra, siendo herido de gravedad. Tengo que decir que es uno de mis libros favoritos y que se puede encontrar en librerías gracias a la editorial Edhasa. Por supuesto, tras leer la novela no pude resistirme a la fantástica adaptación cinematográfica de Lewis Milestone (1930), siendo desde entonces una de las mejores películas que he visto sobre la Gran Guerra. Si no la has visto, ya estás tardando.

Pues bien, ahora Netflix se ha atrevido con una nueva adaptación del clásico de Remarque, siendo el encargado el guionista y director de cine alemán Edward Berger. Si no te suena este nombre es porque tampoco es que cuente con una filmografía destacable, como mucho puede que te suene la serie de televisión ‘The Terror’ (2018), basada la primera temporada en la novela de Dan Simmons. La nueva ‘Sin novedad en el frente’ ya es considerada por el público y la crítica profesional como una de las mejores películas del año, y para ello han utilizado frases grandilocuentes en el que mezclan un montón de adjetivos de positividad apabullante para que creas que te estás perdiendo el gran clásico del siglo. Pues esta crítica profesional me va a permitir que yo no me deje llevar por el entusiasmo. La cinta de Edward Berger no me parece visceral, épica, asombrosa, formidable, desgarradora, elegante, oscura, conmovedora ni nada por el estilo. Es un film antibelicista, no puede ser de otro modo, cuyo guion tiene como base la novela de Remarque pero que no deja de ser una mezcla entre ‘1917’ (2019, Sam Mendes) y ‘Salvar al soldado Ryan’ (1998, Steven Spielberg). De hecho, en la descripción de Netflix te la venden como tal. No quiero decir que el trabajo de Berger no esté a la altura de lo que se espera de una película sobre la Primera Guerra Mundial, pero tampoco es para que nos la intenten vender como la adaptación de las adaptaciones. La de Milestone sigue siendo superior, al menos para mí.

Paul es el joven alemán protagonista de ‘Sin novedad en el frente’, un chaval de instituto, para entendernos, que se presenta como voluntario para participar en lo que los más veteranos del lugar venden como una fiesta o una aventura. Sin embargo, la Gran Guerra es cualquier cosa menos una excursión por el campo, es una carnicería que Gabriel Chevallier relataría en su libro ‘El miedo’ y que también puedes encontrar en librerías por la editorial Acantilado. Uno de los grandes aciertos del film es que, si bien la película es alemana, la verdad es que lo que menos importa es la nacionalidad de los soldados que se dejan la vida en el frente. Porque aquí no hay épica alguna, solo dolor y sangre. Ahora bien, echo en falta el aspecto filosófico que se desprendía de los diálogos presentes tanto en la novela como en la adaptación de Milestone, centrándose mucho más en la fotografía y en conseguir escenas con las que el público suelte un ‘guau’. El público de hoy necesita espectacularidad, no filosofía. No faltan trincheras llenas de agua, agujeros provocados por el fuego de mortero, cadáveres mutilados, barro en la cara y miedo en el rostro de los soldados, lanzallamas, ametralladoras y blindados. Los que esperan escenas cruentas, acabarán contentos. Los que esperan algo más, notarán cierta frialdad.

La adaptación alemana de ‘Sin novedad en el frente’ es otro intento de Netflix para quitarse esa etiqueta de contenedor de basurilla que se ha ganado a pulso. ¿Recomendable? Sí, pero que no te engañen con los titulares patrocinados por la industria.

 

Isaac Cabrera Bofill
Lcdo. Ciencias Políticas y de la Administración

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