Esta semana el terremoto registrado en Almería ha devuelto a la actualidad los fenómenos sísmicos y especialmente en la costa de Granada al encontrarse ésta dentro de una zona con actividad sísmica moderada a alta debido a su ubicación tectónica y características geológicas. La región se sitúa en una zona de colisión entre las placas tectónicas Euroasiática y Africana, que se aproximan unos 4–5 mm al año. Esa presión genera frecuentes liberaciones de energía sísmica, especialmente en fallas terrestres entre la Vega de Granada y el Mar de Alborán. La Cuenca de Granada es una de las zonas con mayor número de terremotos (microseísmos) de toda Andalucía. Se registran más de 100 micro-terremotos anuales, aunque la mayoría no se percibe o es leve.
En cuanto a la costa, los suelos blandos amplifican las vibraciones, aumentando la sensación y duración del temblor, incluso con magnitudes moderadas. No obstante,
según mapas de peligrosidad sísmica del IGN, la intensidad esperada en 500 años puede situarse en grados VIII–IX. La vega y la costa aparecen en la zona de mayor peligro dentro de España. También hay riesgo de tsunami local, especialmente por fallas submarinas como Averroes, con probabilidad de generar olas de hasta 6 m que afectarían Málaga, Almería, Granada o Murcia en menos de 30 min tras el evento sísmico.
El mayor de los terremotos que afecto a la costa
El 25 de diciembre de 1884, a las 21:08 h, se produjo el gran terremoto de Andalucía, con epicentro en Arenas del Rey (Granada), de magnitud estimada entre 6,2 y 6,5 Mw. La sacudida duró entre 15 y 20 segundos, seguida de numerosas réplicas. La frecuencia sísmica afectó a más de 100 núcleos urbanos de las provincias de Granada, Málaga y Almería. Se estima entre 800 y 1.200 víctimas mortales, unos 4.400 edificios destruidos y unas 13.000 gravemente dañados.
Aunque no fue uno de los municipios más devastados, Motril sufrió daños materiales: muchas casas fisuradas, varios tejados caídos, grietas estructurales e impactos en edificios oficiales o religiosos. Según el telegrama del alcalde al Gobernador Civil de la época, el temblor duró “18 a 20 segundos”, la mayoría de casas quedaron afectadas, solo se registró un fallecimiento (un anciano) por miedo, y varios heridos leves. Motril quedó incomunicada por cuarteos en infraestructuras como el puente de Tablate en la carretera a Granada. La población huyó masivamente a zonas abiertas por temor a réplicas, especialmente en una noche muy fría; muchos quedaron al raso y vivieron en campamentos improvisados.
A consecuencia del desastre la población entró en una fase de devoción religiosa y se organizaron procesiones de rogativa con las imágenes del Jesús Nazareno y la Virgen de la Cabeza. Desde entonces, cada 13 de enero se renueva el Voto de la Ciudad, en recuerdo de estos terremotos, como una tradición vigente hasta nuestros días.
En definitiva: sí, la costa de Granada tiene posibilidad plausible de sufrir terremotos, generalmente de magnitudes bajas o moderadas, aunque se han dado casos históricos mayores como el que hemos comentado de Motril en el siglo XIX. La combinación de suelos que amplifican los temblores y actividad tectónica constante convierte la zona en un lugar donde hay que estar especialmente preparado.







