Una herida, un insulto, un clamor / Tomás Hernández

Se abre este octubre casi veraniego con una herida, un insulto y un clamor de indignación, rabia e impotencia por las calles y ciudades de Europa.

La herida tiene nombre de mujer, el nombre de todas y cada una de las mujeres que fueron diagnosticadas de cáncer de mama y nunca lo supieron. Era la triste y desgarradora noticia que abrió la semana. La escuché en una entrevista de la Consejera de Sanidad Andaluza, Rocío Hernández. Si sorprendente era la noticia, el tono, la actitud de la consejera, fue un alarde de ¿cinismo, irresponsabilidad, miedo? Hasta tal punto llegó la arrogancia que la periodista, Ángels Barceló, le previno: “¿Está usted reprochando a las víctimas que denunciaran antes de acudir a la Seguridad Social?” Lo que, por cierto, no fue así. Las mujeres acudieron a las dependencias sanitarias donde tuvieron acceso a su expediente de diagnóstico. La consejera, casi airada: “¡No diga usted eso! Usted sabe lo que quiero decir”, añadió en un gesto de complicidad fallida. “No, no lo sé, respondió la periodista, por eso se lo pregunto”. Y ahí la consejera dio otra vuelta de tuerca: “Lo que quiero decir es que los medios de comunicación deben terminar ya con esta campaña de manipulación contra la Sanidad Andaluza”. A la entrevistadora sólo le quedó añadir: “Muchas gracias por atenderme, consejera, y que tenga usted un buen día”. Para mí, que esa despedida llevaba dinamita.

Como la contrariada consejera se quejaba de la manipulación informativa, me entretuve mirando algunas cifras sobre cómo se recaudaba a través de los impuestos y cómo se hacía la distribución. Y después de perderme varias veces en el lenguaje y los números de la casuística económico-fiscal, herencia directa, indirecta, donación, fundaciones no lucrativas, etc. encontré este maravilloso “Ejemplo práctico: Tributación de una herencia de 500.000 €”. Resumo para no cansar mucho. En Madrid y Andalucía, después de una bonificación del 99%, o sea, todo, se tributarían ¡500 euros! La media está entre los 40.000 € de Cataluña y los 20.000 de Asturias. ¿Cómo explicar este disparate? Ayuso y Moreno Bonilla, o quienes piensen por ellos, argumentan con el axioma dogmático del neoliberalismo salvaje: “La riqueza engendra riqueza” dicen; y la desigualdad crea pobres, piensa uno en su ignorancia fiscal.

“Una izquierda que vendía… que la democracia era mejor (más buena) que la prosperidad”. ¡Ahí queda eso! ¿Democracia y prosperidad son términos incompatibles, antagónicos? Al loro con Feijóo, si le dan a elegir. Ya sabemos por dónde tiraría.

No creo que medio millón de euros sea la herencia media del país, pero ya no estaba la cabeza para más números esta mañana. Lo que sí encontré fue un extracto de unos gráficos del Banco de España. El diez por ciento más rico de la población posee el 50% de la riqueza nacional; el cincuenta por ciento más pobre sólo dispone del 7% de esa riqueza. No precisa comentarios, pero quizá estos desequilibrios puedan aclararme la confusión que me produjeron las últimas y enigmáticas declaraciones de Feijóo. Cito textualmente por si alguien pudiera aclararme el galimatías. “Europa ha despertado”, proclama Feijóo. “Ha salido de la cárcel ideológica de una izquierda que le vendía que era bueno empobrecerse y que era buena la democracia más que la prosperidad”. Enmiendo sintácticamente la última frase por si aclara algo: “Una izquierda que vendía… que la democracia era mejor (más buena) que la prosperidad”. ¡Ahí queda eso! ¿Democracia y prosperidad son términos incompatibles, antagónicos? Al loro con Feijóo, si le dan a elegir. Ya sabemos por dónde tiraría.

Y volviendo, para acabar, con las reticencias de la Consejera de Sanidad, veo que Andalucía y Madrid están entre las comunidades que menos gastan en sanidad pública per cápita. Quizá eso explique las residencias de Madrid y el grito de rabia de estas mujeres andaluzas que han levantado los puños y el corazón y han dicho: ¡Basta ya!

El insulto que acompañó a la infamia en estos primeros días de octubre, fue la propuesta del alcalde Almeida de “informar a las mujeres” sobre los estragos que sufrirán después de un aborto. ¿Cómo se atreve a hablar en nombre de ellas? La ristra de necedades, mentiras, falsedad, ignorancia y escoria ideológica fue tal que tuvo que enmendar al día siguiente. “No hay evidencia científica”, dijo. Ni la hay, ni la hubo ni la habrá. Iba a escribir botarate, pero no, que eso es un insulto y no queda bien para cerrar un párrafo.

Y empieza la semana, también, con el clamor en las calles de las ciudades de Europa, y en las nuestras, llenas de gentes indignadas, heridas también, por el genocidio implacable del pueblo palestino. No somos lo que quieren que seamos. No debemos serlo. Dice el semiótico Jacques Derrida que somos lo que los demás dicen de nosotros. ¡No lo permitamos!

Tomás Hernández

 

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