Vuelve El Copo a la playas sexitanas

Tras el éxito cosechado el pasado 15 de julio con la recreación de la pesca con la técnica llamada «El Copo», ahora, la asociación Almuñécar Patrimonio Cultural y su presidente Manuel Mateos, preparan para el próximo 12 de agosto, y en la playa Puerta del Mar, un nuevo encuentro con esta tradicional técnica de pesca.

«Almuñécar vivirá una cita inolvidable: el *Tiro del Copo*, esa ancestral danza, entre hombres, redes y mar, volverá a desplegarse en nuestra costa. Pero esta vez, tendrá un alma muy especial… la de un viejo marengo, de los que ya apenas quedan: el Piliki», señalan desde la asociación.

En cuanto al homenajeado la asociación reseña que «más de 80 años de vida, curtidos en sal y viento. Un hombre de los de antes, de los que madrugaban cuando el cielo aún era negro, con las manos agrietadas por las redes y con el corazón lleno de esperanza. El *Piliki* aprendió en el agua lo que no enseñan los libros: el valor del esfuerzo, del silencio, del respeto al mar y de lo poco que basta para vivir con una *extraordinaria dignidad».

«Él será el *patrón del copo*, guiando esta recreación como si el tiempo no hubiera pasado y con savia nueva tirando del arte. Esta no es solo una recreación. Es un «acto de justicia», de memoria y de agradecimiento. Porque «olvidar a nuestros marengos, sería perder el alma de Almuñécar. El mar nos dio vida, alimentos, y, sobre todo _orgullo_. Hoy, Almuñécar se vuelve a mirar en su espejo más hondo, para decirle al Piliki, y a tantos como él: gracias por habernos traído hasta aquí».

La pesca del copo, en la costa de Granada, seguía un esquema similar al de otras zonas andaluzas. Se utilizaba una gran red en forma de embudo (el copo), que se extendía en el mar desde una embarcación. Luego, dos grupos de hombres desde la orilla tiraban de las maromas o cuerdas a ambos lados para arrastrar la red hacia la playa. Este proceso podía durar varias horas y requería el trabajo de decenas de personas. Las capturas típicas incluían boquerones, sardinas, jureles y besugos. Pero desde hace lustros esta técnica artesanal debido a restricciones legales, competencia de la pesca industrial, y regulaciones medioambientales está prohibida.

 

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