Las asociaciones Verde-Seco-Jate y Agua para el Campo consideran “decepcionante” la última reunión y alertan de que ampliar la financiación a 50 años elevaría los intereses hasta 80 millones de euros.
Las asociaciones de regantes Verde-Seco-Jate y Agua para el Campo, representadas por sus presidentes, José Luis Ruiz Olivares y Jesús Ruiz Peralta, respectivamente, han mostrado su indignación tras la última reunión de la Mesa del Agua, celebrada el pasado martes 13, que califican como “decepcionante” y “un auténtico fiasco”.
Según denuncian ambas entidades en un comunicado conjunto, en un contexto preelectoral en el que los partidos políticos “están especialmente sensibles a las reivindicaciones ciudadanas”, la Mesa del Agua únicamente acordó aplazar la próxima reunión hasta el 13 de julio, una vez celebradas las elecciones.
Las asociaciones consideran que esta decisión responde a intereses políticos y critican que los miembros de la Mesa del Agua “han atendido la petición de los partidos que gobiernan en Madrid y Sevilla”, a los que responsabilizan tanto de la pérdida de fondos europeos como del intento de trasladar a los agricultores las consecuencias de su gestión.
En este sentido, los regantes advierten de que una posible ampliación del periodo de financiación hasta los 50 años supondría un incremento de los intereses que podría alcanzar los 80 millones de euros, lo que califican como un grave perjuicio para el sector agrícola.
Asimismo, las asociaciones tachan de “irresponsable” la actuación del presidente de la Comunidad de Regantes del Bajo Guadalfeo. Según explican, este habría propuesto condicionar el desarrollo del denominado tramo D3 (hasta Almuñécar) a un acuerdo previo sobre los desglosados 1 y 2, correspondientes a los tramos centrales, lo que, a su juicio, dificultaría el avance de las canalizaciones hacia el río Verde.
Los agricultores sexitanos también critican que esta postura se suma a decisiones anteriores que, según sostienen, contribuyeron a relegar dichas canalizaciones a actuaciones menos urgentes, lo que habría derivado en la pérdida de financiación europea.







