La revista de Almuñécar y la Costa Tropical

Al hilo de las horas / 14 de septiembre como tarde de réquiems

 

Carpeta J. Celorrio

Comida en casa de los MR. Exquisiteces, como siempre, en la mesa. Luego la sobremesa siempre con anécdotas, recuerdos, rescate de personajes que el tiempo ha matado y que una vez formaron la sociedad de una época. Resucitamos a esos adultos, pero desde el recuerdo de nuestra percepción de los niños que éramos entonces. Obvio que son brochazos de realidad, ya sabemos que lo recordado va mutando y la memoria termina por ser una suerte de expresionismo bien condimentada de anacronismos surrealistas. No obstante, va surgiendo una galería de nombres y las singularidades que los hicieron pintorescos, o al menos los son ahora para nosotros. Alguna de esas anécdotas supongo que fueron fastidiosas para sus contemporáneos y sobre todo las manías que los subrayaban y que para nosotros, en una tarde de septiembre, tras muchos años después, resultan simpáticas peculiaridades. De todo aquellos solo existen el trazado de las calles y paseos del pueblo por donde anduvieron pero no las casas que habitaron o los lugares comunes que frecuentaban «aquella gente contenta, que entonces contaban y que apenas conocimos».

En esos azares, que pienso son inducidos por eso tan impreciso a lo que llamamos destino, leo por la noche una frase en «El oficio de vivir» de Cesare Pavese que dice lo siguiente: «LLega una época en la que nos damos cuenta de que todo lo que hagamos se convertirá, a su tiempo, en recuerdo. Es la madurez. Para llegar a ella es preciso tener ya recuerdos». Ya tenemos una estadística mayor de recuerdos que de presente: un mayor «desorden de posibilidades indefinidas», según Borges decía del rememorar.

Marina Playa

También leo los obituarios de Javier Marías y Jean Luc Godard. Tanto he leído a uno y visto la obra del otro que son paisajes de mi vida muy vividos y dos huecos más que deja la muerte.

«No es que a uno le sucedan cosas según un destino, pero las cosas sucedidas las interpreta cada uno, si tiene fuerzas, disponiéndolas según un sentido -es decir, un destino». Sigo leyendo en Pavese.

Hoy hace 40 años que murió Grace, princesa de Mónaco.

 

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