Ángel Cabrera Latorre, un ilustre olvidado / Manuel Javier Sánchez Contreras

 

La crisis del 98 supone un giro importante en la política colonial española, a partir de este momento, España centró sus intereses en Marruecos. Se va a ir creando un estado de opinión favorable a la intervención española en Marruecos. Entre 1907 y 1910, se celebran los Congresos Africanistas, que sirven para que las elites empresariales, financieras y políticas, reflexionen sobre las posibilidades que les ofrece Marruecos. En Madrid y Barcelona surgen los Centros Comerciales Hispano-Marroquíes, cuyo objetivo era “crear una opinión favorable al desarrollo de una expansión comercial, industrial y nacional en Marruecos”. También se organizan expediciones científicas al país vecino, con el objetivo de valorar la explotación de los recursos naturales de aquellos territorios.

En este contexto emerge con fuerza la figura de Ángel Cabrera que entre los años 1913 y 1923 realizó cuatro viajes de exploración científica al norte de Marruecos bajo el patrocinio de la Real Sociedad Española de Historia Natural. Resultado de estos viajes es la publicación en 1924 de, Magreb el- Aksa. Recuerdos de cuatro viajes por Yebala y el Rif, – donde expresa su cariño por estas tierras y sus pobladores.

De familia protestante, fue educado en la tolerancia y el respeto a la diversidad. Ángel Cabrera Latorre, estudia en Madrid donde obtiene el doctorado en Filosofía y Letras en 1900. Cabrera se situa entre la “generación del 98” con Pio Baroja, Azorín… y la “generación del 14” con Ortega y Gasset. Pertenece al grupo de intelectuales que se ven afectados por la crisis que supone la pérdida de Cuba, Puerto Rico… Su gran afición fue la “historia natural”, a la que se dedicó profesionalmente.

El Magreb-el-aksa, se convierte en una obra de referencia para todos los que quieren viajar a Marruecos. Como otros muchos intelectuales, Cabrera participa en el debate sobre la conveniencia o no de que España intervenga en el país magrebí. Se muestra partidario de una penetración no violenta en Marruecos, pues estaba convencida de que el colonialismo podía ser un instrumento para el progreso y la modernización de los pueblos más atrasados. Sin embargo, Cabrera no defiende ninguna postura política concreta, afirma que con la publicación de Magreb-el-aksa lo que pretende es contribuir al «mejor conocimiento de un territorio donde tanta sangre, tanto dinero y energías viene invirtiendo España». No olvidemos que en 1921 se produce el desastre de Annual que supone una conmoción en España. Recomienda la lectura de este libro “para aquellos que todavía conservan algún resto de devoción al ideal y, sobre todo, para quienes sientan por las cosas de África un interés sincero”. Se preocupa por “Marruecos y sus habitantes”, habla “de un fondo de entusiasmo por Marruecos y de afecto hacia el marroquí” que le hace sentirse “un alma mitad árabe, mitad europea”. Considera que Marruecos es un “pueblo enquistado en la Edad Media» que puede recibir de España un empuje para su modernización.

Cabrera nos describe la geografía y la situación sociopolítica del norte de Marruecos en los comienzos de la instauración del Protectorado español. En su primera visita a Tetuán, la capital del Protectorado, escribía acerca de la presencia española: «En los días de aquella mi primera visita a Tetuán […]. Nuestras tropas acampaban fuera de la ciudad, y se veían por las calles muy pocos soldados españoles, encontrándose únicamente parejas de tropa indígena». Cabrera resalta las transformaciones experimentadas a partir del establecimiento del Protectorado en lo referente al desarrollo de las comunicaciones, crecimiento urbano e incremento de la presencia europea. En este sentido, Ángel Cabrera señalaba en su último viaje: «Tetuán no era ya la ciudad aislada del mundo que yo había conocido. Y fue, en efecto, un placer para mí el hacer en tren, y en poco más de dos horas, el mismo pintoresco recorrido que ocho años antes hice a caballo en dos días y medio, y el ver pasar rápidamente los puntos que entonces significaron etapas, o los trozos más difíciles del camino».

En el Magreb-el-aksa, nos habla de ciudades Tetuán, Tánger, Arcila… en una serie de narraciones donde muestra su curiosidad ante todo lo que le rodea. Se trata de un texto fundamental para conocer Marruecos, su naturaleza, sus ciudades, sus gentes.

Ángel Cabrera realizó una gran labor divulgativa, cuyo fin es “presentar, con orden rigurosamente científico, pero a la vez de forma sencilla y amena, lo más esencial de cuanto hoy se conoce acerca de la naturaleza”. Excelente dibujante y pintor, Cabrera ilustraba sus trabajos y también el de otros colegas. Su producción bibliográfica es ingente, más de 650 publicaciones entre artículos, libros…. Algunos de estas obras continúan reeditándose en la actualidad.

Encontramos en sus relatos curiosas anécdotas sobre los trabajos del arqueólogo Montalbán en sus excavaciones en Lixus (Larache) y Tamuda (Tetuan).
En 1925, siendo una autoridad mundial en el campo de la zoología abandona España, decepcionado por el rumbo que iba tomando la política en nuestro pais, se traslada a Argentina, donde va a dirigir el departamento de Paleontología del Museo de La Plata.

Ángel Cabrera Latorre, está considerado uno de los grandes naturalistas españoles, fue miembro de las más prestigiosas sociedades zoológicas del mundo; sin embargo hoy es un gran desconocido para la sociedad española. Es hora de corregir este olvido injustificado. Sirvan estas breves notas para ello.

Manuel Javier Sánchez Contreras
Director de la Biblioteca Municipal de Almuñecar.


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