Desde hace unos años y vinculado con Día Internacional de la Mujer nos asomamos a esta ventana digital para dar a conocer, o al menos intentarlo, el perfil de mujeres que de una u otra forma sean representativas de algún sector social o laboral de nuestro municipio. En esta ocasión, a través de nuestra entrevistada vamos a dar voz a ese colectivo de trabajadoras, y lo digo en femenino, porque son mayoría mujeres, las que están al cargo de las cocinas de nuestros establecimientos de restauración. Este colectivo tiene un perfil más anónimo, debido al espacio en el que desarrollan su actividad, no tan de cara a los clientes. Todos los que visitamos el bar de Los Pajaritos, enclavado en pleno barrio del Castillo almuñequero ponemos cara y voz a quien nos sirve, Fernando, pero nos preguntamos de quién son las manos que preparan esas exquisitas ¨viandas”, elaboradas con pasión y dignidad y que nos despiertan unas intensas sensaciones gustativas. Empecemos
- Nombre de pila y apodo si tienes: Ángeles Frontana Romero, aunque todos me conocen como Ángela (la de los Pajaritos)
- Nacida en: Almuñécar, en el barrio de San Sebastián. De padres agricultores
- ¿Nos puedes hacer un poco de historia sobre vuestro establecimiento? Empezamos un 22 de diciembre de 2000, el día de la Lotería de Navidad y parece que nos tocó algo. Nos lo traspasó la persona que lo llevaba por no poderlo atender y Fernando, que había trabajado en la construcción y se encontraba en paro, y yo, trabajadora en un supermercado, decidimos apostar por esta actividad, empezando de cero pues no teníamos experiencia, un poco a la aventura. El nombre le viene por el primer propietario que tenía colgadas, en la pared del bar, jaulas con pájaros, le puso ese nombre y nosotros lo hemos mantenido. Durante los primeros años ofrecíamos una cocina variada, pero, poco a poco, las preferencias de los clientes nos fueron llevando a que nuestra carta de raciones y tapas esté basada exclusivamente en el pescado.
- ¿Cómo es tu día normal de trabajo? Pues la jornada empieza temprano ya que Fernando va al mercado a primera hora para elegir el pescado que haya ese día. Contamos con su experiencia y conocimiento pues su familia era “de la mar”. Yo, mientras, voy limpiando, preparando la cocina, freidoras, plancha, aceite y demás para que a la hora de la apertura esté todo listo. Después del servicio de mediodía comemos y vuelta a empezar el servicio de tarde hasta el cierre, sobre medianoche. Un día largo y, ahora descansamos domingos por la tarde y lunes, pero los primeros cuatro años era toda la semana sin descanso. En los últimos años he contado con la ayuda de mi hija y ahora de una empleada, pero he estado seis años llevando sola el trasiego de la cocina.
(Algo que nos señala Ángela -y que me parece interesante destacar- es que el aceite de la freidora lo cambia dos veces al día ya que ello influye poderosamente en que las frituras tengan ese sabor y color tan apetitosos).
- ¿Qué es una tapa para ti? Una buena tapa consiste en: contar con la mejor materia prima posible, realizar una excelente elaboración, poseer una gran experiencia en la preparación y otro tanto por ciento de práctica para saber darle el punto adecuado.
- ¿Desde ese mirador que es el estar detrás de una barra qué es lo que más te gusta y más te molesta observar? Desde esta posición se tiene una visión privilegiada para observar y valorar el comportamiento de la gente que nos visita. Lo que más valoro es la cantidad de amigos que hemos hecho de muchas partes de España y de otros muchos países. Lo que me molesta observar es la gente que viene con estrés, la prisa y la crítica sin tener razón.

- ¿Qué habilidades consideras necesarias para este trabajo? Paciencia, aguante, empatía y constancia.
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¿Qué crees que vuestros clientes valoran más? La calidad y el trato familiar.
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¿De qué te sientes más orgullosa? Del reconocimiento, la valoración y el agradecimiento que nos transmiten nuestros clientes. De hecho, muchos de ellos nos traen regalos, nos felicitan por Navidad, … en fin hemos creado la gran familia de Los Pajaritos.
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¿En la cocina está todo inventado? Pues cada día hay que reinventarse para no caer en la rutina y ¨mis inventos” cotidianos son: controlar la freidora, darle el punto de sal, usar tanto harina como aceite de la mejor calidad, en fin, ofrecer lo mejor de mí misma.
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¿Los almuñequeros saben valorar la calidad de lo que toman? Sí, en general y los visitantes también, a veces incluso más.
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Dinos tu lugar favorito de Almuñécar, el que más valoras.- Mis dos lugares favoritos son la Caletilla y la bahía de La Herradura. Yo, sin percibir el olor tan especial del mar no podría vivir. De hecho, cuando nos vamos de vacaciones elegimos Punta Cana, para estar cerca de la costa y percibir el olor a mar. Quisiera destacar que hemos generado un vínculo especial con aquella zona porque además de conocer allí mucha gente y contar con amigos tenemos apadrinado un caribeño, de Haití, al que estamos ayudando desde hace años. (Ángela nos cuenta con cierta emoción esa especial relación que tienen con la gente de allí y, especialmente, con este “hermano” haitiano y su familia).
Finalizamos la entrevista en ese lugar modesto pero que se ha convertido en todo un referente de la restauración sexitana, visitado por paisanos residentes y visitantes que vienen atraídos por esa cocina honesta y hecha con alma. Hemos conocido un poco mejor a esos “benditos locos”: trabajadores, solidarios, humildes pero orgullosos de su trabajo. Solo desearles que sigan siendo fieles a sí mismos y a sus señas de identidad. Les damos las gracias, por dedicarnos parte de su ocupado tiempo, a Ángela. Ha sido una experiencia muy enriquecedora conocer a esta parte menos visible de la pareja de “pajaritos”. Con ella hemos querido reivindicar la labor de todas esas mujeres que en su tarea callada contribuyen a hacer la nuestra más agradable. Y a todos ustedes, animarles a seguir militando siempre, no solo un día, en la igualdad entre hombres y mujeres.
J. Bolívar









