Carlos Cano y Enrique Morente: ausencias sentidas / Juan Bolívar

 

Paisanos/as de este Sur del Invierno (como denomina maravillosamente a esta bendita tierra el director de este medio digital) en tiempos de zozobra en los que transitamos les propongo que nos dejemos alumbrar por el destello que aún desprenden dos paisanos cuya desaparición física, que no de nuestra memoria, recordamos este mes de diciembre: Carlos Cano hace 20 años ya y Enrique Morente hace 10.

Seguramente se cruzaron siendo niños en las calles de Albayzín, Morente nació en la albaicinera Cuesta de San Gregorio y Carlos Cano en el emblemático barrio del Realejo pero curiosamente se conocieron en París y allí acordaron grabar juntos Anochece, un tema que apareció publicado en el primer disco de Carlos Cano titulado A duras penas, de 1976.
A través de pinceladas recogidas de sus declaraciones en entrevistas les propongo recordar lo que significaron y representaron en su momento y lo siguen haciendo hoy en día como brújula para nuestra sociedad desorientada y magra de personajes avalados por tan grandes valores.

CARLOS CANO. Cantor de los cuatro puntos cardinales (Saramago dixit)
MALAFOLLÁ AFABLE. José Carlos Cano Fernández (Granada 1946- Granada 2000), quien se autodenominaba como “periodista con guitarra”, nació en la Granada de la postguerra y creció oyendo el murmullo del agua del Darro en un matriarcado familiar, su abuela y su madre, la una viuda y sola la otra.

PERSONALIDAD: Adolescente inquieto al que no le van mucho los estudios pero con mucha sensibilidad, él se autodenomina como rebelde, melancólico, a veces místico, muy lírico, pero cabezón y podemos añadir que, como buen granaíno, “malafollá”.

VOCACIÓN: Quería ser leñador en Canadá y se quedó de emigrante en Europa. Descubrió otra Andalucía desde la emigración, de hecho en Barcelona conoció la bandera andaluza, su “Blanca y Verde”, es el himno oficioso de la autonomía.
AMOR. Afirmaba que no hay nada más importante en la vida que querer y que te quieran y por amor se casa con Alicia Sánchez, que fue determinante para su vida y su obra y con la que tuvo dos hijas, Amaranta y Paloma y además con la sevillana Eva Sánchez tuvo otro hijo, Pablo.

POLÍTICO. Siente pasión por su gente y adquiere un compromiso político pero, como él señalaba, no le gusta la Andalucía de charanga y pandereta, la de la falsa alegría sino la de la alegría inteligente y profunda, la que más siente, una Andalucía de hombres libres. Colaboró con el Partido Andalucista pero se desencantó y aunque le hicieron propuestas para entrar y vivir de la política las declinó.

SOLIDARIO. “Se canta lo que se busca, lo que se tiene, se vive” expresa lapidariamente. Ejerce su compromiso con el pueblo saharaui, las Madres de la Plaza de Mayo y las mujeres árabes de Argelia, o con el drama de los Balcanes y con Cuba, de hecho su último trabajo se lo dedicó a los niños cubanos.

COPLA. Para él “el lenguaje de la ternura es el bolero, el del drama es el tango, el de la melancolía es el fado, el de la soledad el flamenco o el de la tristeza el blues y el de la pasión, o sea, el de las penas y los desamores es la copla”y de hecho la copla fue la banda sonora de su vida , por eso se enfadaba cuando identificaban a la copla con el franquismo y ayudó a restaurar la imagen y el prestigio de la copla que era para él la imagen de un pueblo, no de un régimen.

RECORRIDO. La geografía vital de Carlos Cano empieza en Granada, lugar de su niñez y adolescencia, “Granada es como una rosa más bonita que ninguna, que se duerme con el Sol y florece con la Luna”. Le sigue Sevilla (donde fraguó buena parte de la amistad) y Cádiz (“La Habana con más salero”) pues le fascina su gente, su luz y su poso histórico, incluso fue pregonero del carnaval y también La Habana,(“Cádiz con más negritos”) con su gente ingenua y de ojos limpios como los definía.

DESPEDIDA. En 1995 sufre un serio problema de corazón y es tratado en Nueva York : “Nací en Nueva York provincia de Granada, una noche de luna volando en un avión, salvé mi corazón eso dicen las brujas, mi pobre corazón de tantos desengaños”. Pero el 19 de diciembre de 2000 el corazón le dejó de marcar el compás cuando contaba con 54 años …
ENRIQUE MORENTE. Subía a la Alhambra para cargar su corazón.

EL RONCO DEL ALBAICÍN. Enrique Morente Cotelo (Granada, diciembre de 1942 – Madrid, diciembre de 2010) que quiso ser torero antes que flamenco. Declaró que venía de una familia sin raíces flamencas. “Canto por una extraña ley de la Naturaleza. Yo era un muchacho de la parte baja del Albaicín. Vivía en una calle en cuesta, que era como la Gran Vía del barrio, por donde la gente pasaba para ir a Graná. Por entonces se cantaba en las tabernas y ahí estaba yo, atento
PERFIL. Lo han definido como libre, independiente, curioso, observador, inteligente, rápido, vivaz, culto, popular, generoso, gracioso y muy irónico pero Enrique Morente era sobre todo granadino y como tal tenía un humor seco, socarrón, con retranca, lleno de ironía. Es muy conocida su expresión: «Estamos vivos de milagro», que utilizaba ante cualquier suceso. Unas semanas antes de su muerte fue la declaración del Flamenco Patrimonio de la Humanidad y nos sorprendió con esta frase definitoria de su sentir: “Por fin han declarado a la humanidad patrimonio del flamenco”.

SU ESTILO. Sobre su forma de entender el flamenco dijo: “Yo creo que sí soy un poco radical. Incluso alguna vez puedo haber sido esclavo de ello. Pero todo lo que he ido haciendo nace de la curiosidad, la pasión, el respeto a las raíces y de mis ganas de avanzar en el cante. Aunque no sé si eso quiere decir que sea el más innovador. El arte va según corre el aire».

LUGARES MORENTIANOS. El camino de Morente está jalonado de rincones de Granada que forman parte de su itinerario vital: Auditorio Manuel Falla, Huerta San Vicente, Palacio de Carlos V (Vinculado con su ‘Morente sueña La Alhambra’, Casa Natal de Lorca, Convento Comendadoras, El Albaicín Y El Sacromonte (Los dos barrios más flamencos de Granada).

Les animo a que esta navidad, y en cualquier momento, escuchen algunas de las creaciones que nos legaron estos dos artistas granadinos, como forma de recordar sus valores musicales, estéticos y personales. Trovador utópico y apasionado uno, innovador y lleno de curiosidad el otro pero ambos con una visión global del mundo a partir de sus raíces. NOS DUELE SU AUSENCIA.


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