
La Guardia Civil pone a disposición judicial a una mujer de 25 años que presuntamente habría obtenido 1.070 euros tras suplantar a conocidos de cuatro personas de Granada y Huelva
La confianza se ha convertido en una de las principales herramientas de los ciberdelincuentes. Ya no necesitan presentarse ante sus víctimas ni convencerlas mediante complejas operaciones: en ocasiones basta con hacerse pasar por un amigo, un familiar o una persona conocida y plantear una supuesta urgencia económica. Es el procedimiento conocido como el “falso amigo”, una modalidad de estafa que vuelve a aparecer en una investigación de la Guardia Civil en Granada.
La Guardia Civil ha puesto a disposición judicial a una mujer de 25 años como presunta autora de cuatro delitos de estafa y uno de usurpación de estado civil. Según la investigación, habría conseguido al menos 1.070 euros de cuatro personas —tres de Granada y una de Huelva— después de hacerse pasar por contactos de confianza y solicitar transferencias mediante Bizum.
La investigación fue desarrollada por el área de Investigación de la Guardia Civil de Lanjarón después de las denuncias presentadas por varias personas que habían recibido mensajes aparentemente enviados por conocidos. En ellos se solicitaba dinero con carácter urgente, utilizando diferentes situaciones de necesidad como argumento para conseguir que las víctimas realizaran las transferencias.
El engaño comenzaba, según los investigadores, con un SMS enviado al teléfono de la víctima. El mensaje incluía un enlace y un código que debía introducirse para, supuestamente, solucionar algún problema relacionado con WhatsApp. Al proporcionar esta información, el delincuente podía hacerse con el control de la cuenta y utilizarla posteriormente para suplantar al titular.
A partir de ese momento comenzaba la segunda fase de la estafa. El delincuente contactaba con los amigos y familiares de la persona cuya identidad había usurpado y mantenía conversaciones con ellos como si fuera su verdadero contacto. La confianza facilitaba el engaño y permitía solicitar transferencias de dinero con carácter inmediato.
En algunos casos, además, el fraude no terminaba con el primer Bizum. Una vez recibido el dinero, el supuesto amigo alegaba que se había producido un error y pedía a la víctima que efectuara una segunda transferencia.
Los agentes siguieron el rastro de las comunicaciones y de las operaciones bancarias hasta identificar a una mujer presuntamente vinculada con las transferencias. La investigada fue localizada en la provincia de Castellón y, con la colaboración de la Guardia Civil de Onda, fue puesta a disposición judicial.
La investigación continúa abierta y no se descarta que la mujer pueda estar relacionada con otros casos registrados en diferentes provincias.
Redes sociales, llamadas y mensajes: el mismo engaño con distintas caras
El “falso amigo” es solo una de las variantes de un fenómeno cada vez más extendido: las estafas basadas en la ingeniería social. El delincuente intenta que la propia víctima facilite sus datos, códigos o dinero utilizando como principales argumentos la confianza y la urgencia.
El escenario puede cambiar. Una conversación de WhatsApp puede ser sustituida por un mensaje privado de Instagram, Facebook u otra red social; una llamada telefónica puede hacerse pasar por una comunicación del banco; un SMS puede anunciar un supuesto problema con una cuenta; y un correo electrónico puede utilizar la imagen de una empresa o una administración para aparentar legitimidad.
En las redes sociales, además, los delincuentes pueden utilizar perfiles falsos o cuentas previamente comprometidas para contactar con personas que ya conocen al supuesto remitente. En otros casos, recurren a llamadas telefónicas en las que se hacen pasar por empleados de entidades bancarias, compañías de suministros o servicios de mensajería para obtener información o conseguir que la víctima autorice alguna operación.
El patrón suele repetirse: crear confianza, introducir una situación de urgencia y evitar que la víctima tenga tiempo para comprobar la información.
Por ello, la Guardia Civil aconseja desconfiar de cualquier petición inesperada de dinero, incluso cuando proceda aparentemente de una persona conocida. Ante una solicitud de este tipo, lo más seguro es llamar directamente al contacto utilizando el número que ya se tenía guardado y comprobar que realmente es quien dice ser.
Tampoco se deben facilitar códigos de verificación, contraseñas o datos bancarios a través de enlaces recibidos por SMS, WhatsApp, redes sociales o correo electrónico. Si se sospecha que una cuenta ha sido comprometida, conviene actuar rápidamente, avisar a los contactos y revisar las operaciones realizadas.
En caso de haber sido víctima de una estafa, se recomienda contactar inmediatamente con el banco, conservar todas las pruebas —mensajes, números de teléfono, capturas de pantalla y justificantes de pago— y presentar denuncia. En este tipo de delitos, cada minuto puede ser importante para intentar bloquear o rastrear el dinero transferido.







