Fallece Encarnita Polo, la artista que llevó la copla al pop

La música española pierde a una de sus voces más inconfundibles y queridas. Encarnación Polo Oliva, conocida artísticamente como Encarnita Polo, falleció en Ávila a los 86 años, dejando un legado que abarca más de seis décadas de música, televisión y presencia escénica. Su muerte, actualmente bajo investigación policial, ha generado una profunda consternación tanto en el mundo artístico como entre el público que la acompañó durante toda su trayectoria.

Nacida en Sevilla en 1939 y criada en Barcelona, Encarnita mostró desde niña un talento precoz para el canto. A los diez años ganó su primer concurso radiofónico, un presagio de la carrera que la llevaría a recorrer escenarios de España e Italia y a convertirse en un nombre imprescindible en la cultura popular.

Una carrera entre la copla, el pop y la innovación

Tras sus primeros años interpretando repertorio andaluz, un consejo del mítico Charles Aznavour marcó su futuro: debía lanzarse al pop. La decisión abrió una nueva etapa que la situó en la primera línea del panorama musical de los años sesenta. Su primer disco, publicado en 1963, mostró esa nueva dirección, con canciones que fusionaban modernidad y raíz.

Encarnita triunfó también en el extranjero. En Italia participó en programas de televisión, giras y películas musicales, compartiendo escenario con Claudio Villa, Gigliola Cinquetti y otros nombres internacionales. En 1965 debutó en cine con Scaramouche, un musical que consolidó su imagen en el país.

El gran punto de inflexión llegó a finales de los sesenta, después de casarse con el compositor Adolfo Waitzman. Juntos crearon un estilo nuevo y adelantado a su tiempo: una mezcla de pop, flamenco y ritmos modernos que rompía moldes. De esa colaboración nacieron algunos de sus temas más memorables, entre ellos su mítica revisión de Pepa Bandera y, sobre todo, “Paco, Paco, Paco”, una canción que se convirtió en su sello, en un fenómeno social y en una de las piezas más reconocibles de la música española del siglo XX.

A lo largo de su vida publicó numerosos trabajos, entre ellos Olé (1970), Desperté (1976), Encarnita Polo (1988) y Loca (1998). Participó también en programas de variedades, galas y festivales internacionales, manteniéndose activa durante décadas sin perder la frescura ni el humor que la caracterizaban.

Una presencia mediática querida y un icono cultural involuntario

Con el tiempo, Encarnita Polo continuó apareciendo en televisión como invitada habitual en programas de entretenimiento, donde su simpatía y espontaneidad la hicieron especialmente querida por el público. En los últimos años, su nombre volvió a resonar con fuerza gracias a las redes sociales: versiones, memes y coreografías devolvieron “Paco, Paco, Paco” al imaginario colectivo, esta vez entre nuevas generaciones que la celebraban como icono pop.

Lejos de incomodarle, a Encarnita le divertía esta nueva ola de popularidad. “Mientras me recuerden, estoy viva”, dijo en una de sus últimas entrevistas.

Un final que conmociona

La trágica circunstancia de su muerte ha teñido de dolor el homenaje. La Policía Nacional investiga los hechos ocurridos en la residencia en la que vivía en Ávila, donde presuntamente habría sido agredida por otro residente. Su hija, Raquel Waitzman, ha pedido respeto y privacidad para afrontar el duelo.

Un legado que perdurará

Encarnita Polo deja una huella indeleble en la historia de la música española. Fue una artista valiente, innovadora y versátil; una mujer que se adelantó a su tiempo mezclando géneros y abriendo camino a nuevas formas de entender el pop aflamencado. Su energía, su voz vibrante y su manera de conectar con el público seguirán vivas en grabaciones, homenajes y en ese estribillo eterno que ha acompañado fiestas, verbenas y generaciones enteras.

España despide a una artista única, pero el eco de Paco, Paco, Paco —y la vitalidad que la canción transmitía— seguirá celebrando la alegría que Encarnita Polo regaló durante toda su vida.

 

También podría gustarte