Publicada en 1976, «La vida perra de Juanita Narboni» sigue siendo una gran desconocida, y ÁngelVázquez es visto como un autor maldito, marginal e inclasificable .
Vázquez pasó la mayor parte de su infancia y adolescencia en la tienda de sombreros de su madre, Martinita Molina, allí aprendió la hakekia con las amigas sefarditas que frecuentaban la tienda.
Juanita Narboni, en palabras de Vázquez, “es inglesa de pasaporte por haber nacido su padre en Gibraltar, pero con apellido italiano”. Narboni, es “una hija de Tánger”, pero de “un Tánger que ya no es lo que fue”. Un Tánger, del que el propio Vázquez advierte en el libro, que ha retornado “a su pasado árabe”, pues “sería de tontos contradecir a la poderosa Historia”.
Crisol de culturas, donde convivían sin mezclarse judíos, cristianos, musulmanes, hindúes… Tánger era una ciudad abierta, en la que cada grupo social y étnico conservaba su identidad. El español era el idioma común.
Durante el periodo internacional, la ciudad fue refugio de escritores, intelectuales, artistas… zona de juergas y excesos sexuales de millonarios excéntricos, agentes secretos, timadores, especuladores y estafadores… Tánger ha sido el pequeño gran oasis de libertad absoluta de artistas, escritores e intelectuales. Allí se movían a sus anchas Paul y Jane Bowles, William Burroughs, Jack Kerouac, Truman Capote, Tennessee Williams, Jean Genet, Patricia Highsmith…, que disfrutaron de una vida fácil, sin interesarse nunca por los problemas de los marroquíes.
En Tánger se llegaron a editar hasta tres diarios españoles “El Porvenir”, “África” y “España”. Esto da una idea de la magnitud de la presencia de España en esta ciudad. Tánger significaba la luz, el color, la libertad, en unos años de plomo en la metrópoli.
El escenario de la novela es el Tánger Internacional , su orto y ocaso. La historia de la ciudad se percibe a través de Juanita. Se trata de una mujer que permanece en Tánger mientras la sociedad a la que pertenecía se está desmoronando y todos a su alrededor se han marchado. La novela es el testimonio de un tiempo y un lugar que están en descomposición.
‘La vida perra de Juanita Narboni’ es un continuo monólogo en el que el autor viaja en el tiempo, y que sitúa la acción en la mente de la protagonista, quien mezcla realidad, recuerdos y obsesiones.
El lenguaje es un reflejo del habla de aquellos momentos en Tánger. La lengua de Juanita es una mezcla de castellanos a la que se añaden expresiones y giros en otras lenguas. Vázquez rescata del olvido la haketía, castellano hablado por los judíos sefarditas que toma prestadas las hablas de judíos, árabes, portugueses, español de los sefarditas, andaluz, francés. Los judíos de Tánger eran mayoritariamente sefardíes, y conservaban la cultura y el habla medieval que los españoles ya habían olvidado. Juanita dice “[…] hemos nacido en una ciudad en donde no somos ni del todo cristianas, ni del todo judías, ni del todo moras.
El árabe, es un idioma extraño que la protagonista apenas conoce pero con el paso del tiempo se ve obligada a utilizar, sobre todo con la llegada de la independencia.
Con la independencia, los marroquíes se hacen más visibles, se acabaron las fiestas y los bailes para Juanita. Adiós a los bares y a las exquisitas borracheras. Ahora tenemos el Aachor, el Ramadán. Las fiestas musulmanas desplazan a las cristianas y judías.
Los monólogos de Juanita constituyen un testimonio único sobre una ciudad singular. Una ciudad que está cambiando, una ciudad que está en transición, reconvirtiéndose en otra ciudad, más marroquí, menos cosmopolita, menos española. Juanita habla de una ciudad que se empieza a derrumbar pero que sigue viva en sus recuerdos
La novela abarca medio siglo, desde 1915 hasta 1965. En este período han ocurrido hechos de especial trascendencia para la Historia: las dos guerras mundiales, la Guerra del Rif, la declaración del Tánger Internacional, la Guerra Civil Española o la independencia de Marruecos. La historia de Juanita se confunde con la de Tánger. Juanita recuerda sobre todo el esplendor del Tánger internacional, viviendo con sus padres, su hermana menor y la criada Hamruch; sus amigas y vecinas de diferentes nacionalidades y religiones, árabes, españolas, francesas, americanos, inglesas, hebreas y de otras comunidades. Juanita recuerda que iba a la misa del gallo con sus amigas judías. En una misma calle había, iglesias, sinagoga y mezquita que conviven sin incidentes, no era extraño que se mezclaran los sonidos de las campanas llamando a misa con el canto del almuédano y la lectura de la Torá. Tánger fue un buen ejemplo de sociedad pluricultural, coincidieron en un mismo espacio ciudadanos de distintas procedencias, con sus lenguas y sus religiones. Esto termina con la Independencia del país.
Juanita, no comprende los cambios históricos que se están produciendo. Mueren sus padres, su hermana Elena se fuga con su amante a Casablanca, su amiga Esther emigra a Canadá. Todos abandonan Tánger después de la independencia, menos ella porque se sentía tangerina y consideraba a Tánger como su propia ciudad. Tánger, se va a convertir en su propia tumba.
Va al cementerio le cuenta cosas a su madre Le habla de los cambios políticos, culturales, económicos y sociales de la ciudad de Tánger.
Con la independencia se produce una salida masiva de los europeos. Nadie quería irse pero se fueron. Allí se quedó una parte de ellos. Tánger representa para Juanita la añoranza y la nostalgia de un tiempo que pasó y no volverá.






