
La película de Javier Calvo y Javier Ambrossi llega este 25 de septiembre a los cines españoles después de conquistar Cannes y Toronto, mientras nuevas ediciones, investigaciones y manuscritos vuelven a ampliar el universo lorquiano
Federico García Lorca vuelve este viernes, 25 de septiembre, a ocupar un lugar central en la conversación cultural española. Lo hace a través del cine, con el estreno de ‘La bola negra’, la nueva película de Javier Calvo y Javier Ambrossi, pero también mediante una auténtica renovación editorial en torno a su obra, coincidiendo con el 90 aniversario de su asesinato.
La película llega a las salas después de un recorrido internacional especialmente destacado. En mayo, los llamados Javis obtuvieron el Premio a la Mejor Dirección en el Festival de Cannes, compartido con Pawel Pawlikowski por Fatherland. En septiembre, La bola negra sumó además el Premio del Público del Festival de Toronto. La cinta ha sido asimismo elegida para representar a España en la carrera hacia los Oscar de 2027.
El estreno español se produce, por tanto, después de que la película haya generado una considerable expectación internacional. La producción, de 157 minutos, está protagonizada por Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Carlos González, Milo Quifes, Penélope Cruz y Glenn Close, y ha sido producida por Suma Content Films y Los Esquiadores, con la participación de Movistar Plus+, El Deseo y Atresmedia.
De cuatro páginas de Lorca a una película de tres épocas
El origen de La bola negra se encuentra en uno de los proyectos teatrales que Federico García Lorca dejó sin terminar. El poeta había comenzado a trabajar en una obra que inicialmente tituló La bola negra y que posteriormente pasó a denominar La piedra oscura. De aquel proyecto únicamente se conservan cuatro páginas manuscritas, suficientes, sin embargo, para dejar entrever una obra relacionada con la homosexualidad y con una experiencia personal y social que en la España de los años treinta permanecía rodeada de silencio.
Los Javis no han realizado una biografía de Lorca ni una adaptación de esas cuatro páginas. Han utilizado ese fragmento como punto de partida para imaginar una historia propia. El guion está firmado por Javier Ambrossi, Javier Calvo y el dramaturgo Alberto Conejero, autor precisamente de La piedra oscura, obra teatral que recuperaba la figura de Rafael Rodríguez Rapún, secretario de La Barraca y considerado uno de los grandes amores de Lorca.
La película entrelaza tres historias situadas en 1932, 1937 y 2017. Son tres momentos históricos distintos unidos por el deseo, la sexualidad, la represión, la memoria y la herencia de aquello que una generación no pudo vivir o contar. La propia descripción oficial resume la película como las vidas interconectadas de tres hombres en tres épocas, vinculadas por «la sexualidad y el deseo, el dolor y la herencia» y por una de las últimas obras inacabadas de Lorca.
Así, Lorca aparece más como presencia que como personaje. Su sombra atraviesa la película sin que la historia pretenda reconstruir su biografía. La operación cinematográfica consiste precisamente en imaginar qué historias pudieron quedar fuera de la literatura, de la memoria familiar y de la historia oficial.
Un Lorca que vuelve a ser contemporáneo
El interés suscitado por La bola negra coincide con un año especialmente intenso alrededor de Federico García Lorca. Noventa años después de su asesinato, su figura ha vuelto a aparecer simultáneamente en exposiciones, investigaciones, teatro, música, cine y nuevas publicaciones.
En Granada, el Centro Federico García Lorca mantiene hasta el 18 de octubre la exposición ‘Ríos (Cruzar el Archivo Lorca)’, dedicada a explorar los fondos documentales y las conexiones que permiten reconstruir el universo del poeta. El archivo lorquiano vuelve así a ocupar un papel fundamental en la investigación de su vida y de su obra.
Pero quizá una de las novedades más significativas de este año se encuentre en las librerías.
Un año de nuevas lecturas y documentos lorquianos
Entre las publicaciones aparecidas en 2026 destaca ‘Lorca en Vermont’, de Patricia A. Billingsley, editado por Taurus. El libro reconstruye la relación entre Federico García Lorca y el poeta estadounidense Philip Cummings a partir de una investigación desarrollada durante más de catorce años en archivos de España y Estados Unidos.
También acaba de llegar una nueva edición de ‘Poeta en Nueva York’, preparada por el hispanista Andrew A. Anderson para Galaxia Gutenberg. Publicada en septiembre, se presenta como la primera edición moderna basada directamente en el original que Lorca entregó a José Bergamín poco antes de su muerte. El manuscrito, conservado en el Centro Federico García Lorca de Granada, permite aproximarse al poemario desde los materiales originales utilizados por el propio autor.
A ello se suma una de las noticias bibliográficas más curiosas del año: la próxima publicación facsimilar de ‘La gallina. Cuento para niños tontos’. La Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre prepara una edición limitada, ilustrada y numerada que reproducirá por primera vez oficialmente el manuscrito original conservado en sus archivos, incluidas las correcciones y anotaciones realizadas por Lorca. El texto fue escrito presumiblemente en 1928 y publicado por primera vez en 1934. El proyecto cuenta con la financiación de Miguel Poveda.
El próximo 21 de octubre, la editorial Seix Barral publicará Recuerdos. Breve historia de un amor, una obra editada por Christopher Maurer y Víctor Fernández que reúne los diarios, cartas, fotografías y documentos personales conservados por Juan Ramírez de Lucas hasta su fallecimiento en 2010.
Ramírez de Lucas (Albacete, 1917-Madrid, 2010) fue periodista, crítico de arte y colaborador del diario ABC. Sin embargo, su nombre quedó ligado para siempre a Federico García Lorca. Con apenas diecinueve años conoció al poeta, iniciando una relación sentimental que ambos mantuvieron en la más estricta intimidad en una España donde la homosexualidad debía ocultarse. Lorca lo llamaba cariñosamente «el Rubio de Albacete» y ambos preparaban un viaje a México, donde el escritor tenía nuevos proyectos teatrales. El estallido de la Guerra Civil y el fusilamiento del poeta en agosto de 1936 acabaron para siempre con aquel sueño.
Durante más de siete décadas, Ramírez de Lucas guardó celosamente cartas, fotografías, manuscritos, recuerdos y cuadernos personales. Nunca quiso hacer pública aquella historia mientras vivió. Tras su muerte, fue su familia quien custodió ese extraordinario legado documental y decidió ponerlo a disposición de investigadores, escritores y cineastas, convencida de que aquel archivo pertenecía ya al patrimonio cultural de todos.
Ese conjunto de documentos ha dado origen a varias obras fundamentales. La primera fue Los amores oscuros, la novela de Manuel Francisco Reina, publicada en 2012, que recreó literariamente la historia de amor entre Lorca y Ramírez de Lucas cuando apenas se conocían algunos testimonios y el archivo permanecía prácticamente inédito.
Ahora, esos mismos documentos sirven de base para Recuerdos. Breve historia de un amor, que permitirá conocer por primera vez los diarios y recuerdos escritos por Ramírez de Lucas, así como para el documental La voz quebrada, dirigido por Manuel Menchón, fruto de varios años de investigación y que incorpora abundante material nunca visto.
Del manuscrito perdido a la pantalla
En cierto modo, La bola negra resume esta nueva etapa de la recepción de Lorca. El punto de partida son apenas cuatro páginas, un proyecto teatral interrumpido por la muerte del poeta. A partir de ese vacío, los Javis han construido una película contemporánea que habla de personas que viven en épocas diferentes pero arrastran conflictos semejantes.
Y mientras la película lleva ese título a miles de espectadores, los archivos y las librerías continúan descubriendo otros Lorcas: el poeta de Nueva York en una nueva edición crítica, el joven que escribió La gallina, el hombre que mantuvo una relación con Philip Cummings en Vermont, el dramaturgo que dejó inconclusa La bola negra y el autor cuya obra teatral sigue generando nuevas interpretaciones.
Noventa años después de su muerte, el fenómeno resulta paradójico: cuanto más se aleja cronológicamente Lorca de nuestro presente, más caminos parecen abrirse para regresar a él. El estreno de La bola negra no cierra una historia lorquiana: vuelve a abrirla.







