La Collación de Santiago / Elena Navas

En 1489 se produce la capitulación de Almuñécar, tres años antes de que caiga Granada. Cuando los cristianos entran en la ciudad, encuentran una población perfectamente organizada, con un espacio militar, zona comercial y portuaria, así como edificios religiosos perfectamente definidos, con los lugares de enterramiento situados extramuros.

En estos momentos se inicia un minucioso proceso de inventario de todas las propiedades de los vencidos; cada casa, parcela de tierra, árbol o corral existentes, quedaban registrados y se conforman en lotes que, años más tarde, se repartirán entre los nuevos pobladores. Aquellos caballeros más cercanos a los Reyes Católicos serán los que reciban los mejores lotes, incluyendo las muy preciadas huertas intramuros.

Por influencia castellana, la ciudad pasa a organizarse en collaciones, tal y como se hizo, con anterioridad, en Toledo o en Sevilla. En Almuñécar se agrupa la población en dos grandes congregaciones; la zona de poniente constituye la collación de Santa María, por estar adscrita a la iglesia de Santa María, antigua mezquita aljama que pasó a ser la iglesia principal de Almuñécar. La zona de levante, donde se encontraban los elementos principales de producción y comercio, será la collación de Santiago, cuya iglesia había sido una pequeña mezquita cercana al pilar de agua.

Mientras que, en la collación de Santa María, zona predominantemente residencial, se establece la morería; en la collación de Santiago, había estado situada la judería, con su sinagoga correspondiente, que pasó a ser la primera casa donde se estableció la orden de Mínimos en 1582, sesenta y cuatro años antes de construirse el convento de la Victoria. Esta zona de la ciudad continuará siendo el área principal de
ubicación de comercios, mesones, pescadería y tiendas de artesanos, agrupados por oficios en calles concretas, como es el caso de los cerrajeros, dispuesto en la calle que aún conserva su antiguo nombre.

La collación, por tanto, es una forma de agrupar a la población en torno a una iglesia, que será el lugar donde cada persona reciba los sacramentos cristianos y donde quedarán asentados en los libros de registro de la iglesia correspondiente. Es muy importante que cada persona esté registrada en una collación, circunstancia fundamental para evitar el pago de impuestos y poder recibir cargos públicos o militares, pues son privilegios exclusivos para vecinos de Almuñécar y la forma de demostrarlo es pertenecer a una collación y estar asentado en ella por un tiempo estipulado.

una de las calles de acceso a la plaza de La Victoria

Los Reyes Católicos encuentran en la concesión de privilegios a la ciudad y su población, un atractivo para que la población se establezca y permanezca en el lugar, ya que el peligro de ser ciudad de frontera marítima, muy expuesta al ataque de piratas berberiscos, causaba temor y rechazo entre los cristianos viejos a asentarse en Almuñécar.

La exención de impuestos para los vecinos de Almuñécar y la concesión del escudo a la ciudad, mientras que otras ciudades cercanas tenían que pagar el título de ciudad, era una forma de arraigar a la población, que quedaban libres de impuestos por ser vecinos, algo que podían demostrar por los asientos en una de sus dos collaciones.

Interior de una casa en la calle San José

La división de la ciudad en dos collaciones se establece partiendo de la plaza como punto divisorio. Ambas collaciones presentan grandes diferencias entre ellas que, aún hoy día se mantienen, siendo que la zona de Levante es la zona comercial de la ciudad, con gran cantidad de tiendas ubicadas a lo largo de toda la calle Real; mientras que la zona de Poniente en torno a la calle Vélez, sigue siendo eminentemente residencial.

En época medieval musulmana, la actual plaza de la Constitución, era un anchurón formado al confluir la calle Real y la calle Puerta de Granada. Es de resaltar que la calle Real enlazaba la Puerta del Mar con la Puerta de Vélez, formando un eje principal en sentido Este-Oeste; del mismo modo, la calle Puerta de Granada, unía la puerta norte de la muralla con la calle Real, formando otro eje principal en sentido Norte-Sur. Quizá se trate de una posible fosilización de la planificación urbanística romana, con el cardo y decumanus máximus que se proyectan por las laderas del cerro de San Miguel, hasta llegar a la plaza Eras del Castillo. Es en época cristiana cuando se conforma este lugar como plaza, siguiendo el concepto renacentista de la plaza como espacio público, donde se establecen las instituciones oficiales como el cabildo, el pósito y la cárcel; todos estos edificios públicos se derruyeron por el mal estado que presentaban, desapareciendo la calle de la cárcel y ampliándose hacia levante el espacio de la actual plaza del ayuntamiento.

El urbanismo de la Al-munakkab musulmana, pervive en el trazado de las calles estrechas, sinuosas y muchas de ellas sin salida, pues dan acceso a las puertas de entrada a las casas, de forma que mantengan la intimidad y dificulten el acceso al interior de las mismas, son los antiguos adarves, un término en desuso, que también denomina al paso por la zona superior de las murallas. Otra palabra que se ha perdido del vocabulario actual es el término cobertizo, con el que se denominaba a las calles encubiertas; aún hoy día se conserva en el nombre de la calle Cobertizo, a la que se accede desde la calle Real, hacia la zona alta del cerro de San Miguel, donde las cuestas son de fuerte pendiente, mientras que, desde la calle Real hacia el valle del río Verde, la orografía es más amable y las calles discurren por una zona llana.


En la collación de Santiago, las casas llegaban hasta las murallas de la antigua
Alcazaba, que delimitaban la zona militar y se comunicaba con la calle Real a través de una sinuosa cuesta que arrancaba junto al Pilar principal de la ciudad. En frente, estaba la judería, con su propia fuente de agua, que pasará a conocerse como Pilar Bajo de la ciudad, hoy día desaparecido.

En la collación de Santiago, en la parte baja de Almuñécar, estaba la antigua pescadería y el espacio que ocupaba la lonja del pescado, lugar desde donde salía el producto para su distribución y consumo por otros puntos del reino de Granada; aún hoy día se conserva la calle Pescadería, nombre pintado en la fachada del convento. En la collación de Santiago se conserva la portada del convento de la Victoria, monumental, cuyos restos de la nave de la iglesia y patio del claustro, pueden verse en los edificios colindantes de nueva factura. Justo en frente estaba la casa natal de Manuel Seijas Lozano, personaje ilustre de Almuñécar que fue ministro de la reina Isabel II.

En las zonas llanas situadas a Levante, las murallas necesitaron de una antemuralla que fortaleciera las defensas de la ciudad, estos elementos pueden rastrearse en los dos pasajes que encontramos en la collación de Santiago, el pasaje de la plaza Noreta y el pasaje de la plaza Victoria, ambos de doble paso, con espacio intermedio que ha sido reutilizado para levantar casas con acceso elevado. Muy cerca está la calle Portillo de La Victoria, en clara referencia a la apertura de un paso en la muralla para facilitar el acceso a las propiedades del Convento. El nombre de la calle está colocado en la fachada de la casa de la familia Carrillo Albornoz. Esta casa tiene una torre con vanos de doble arco en cada lateral, del mismo tipo que la iglesia de la Encarnación, ya que el edificio religioso sirvió de inspiración para las numerosas casas señoriales que se construyen durante el s. XVII y XVIII en Almuñécar.

A mediados del s.XIX, el sistema defensivo de la ciudad no se amolda a la nueva forma de hacer la guerra, además, había quedado muy dañado tras el paso de las tropas napoleónicas y el bombardeo inglés, por lo que el castillo de San Miguel pasó a ser cementerio municipal y las murallas se derriban o se reutilizan adosando viviendas. El ejército deja de permanecer en Almuñécar y se recurre a un destacamento de carabineros para que haga labores de vigilancia de la costa en el control del tráfico de estraperlo desde Gibraltar y control de la carga y descarga de mercancías en las playas de Almuñécar. Para esta labor se establece la Casa de Carabineros en la esquina suroeste de la línea defensiva en la Puerta del Mar, tal y como se recoge en el mapa de Madoz-Coello de 1848 y al que pertenecen los restos de una cerca rematada con pequeñas almenas que pueden verse desde la terraza del restaurante Los Geráneos. Este cuartel de carabineros se hace de obra nueva en el s.XIX, pero estaba reutilizando un lienzo de muralla y los restos de una antigua torre de defensa de la Puerta del Mar; este torreón se menciona en el manuscrito del s.XVII “Almuñécar Ilustrada y su Antigüedad defendida”, editado por Almudena Rubio.

 

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